432 son hombres y 45, mujeres; 290 son civiles y los restantes 187 son militares
La ONG Foro Penal actualizó la cifra de presos políticos en Venezuela. Hay 477, entre ellos 43 extranjeros o ciudadanos con doble nacionalidad; 432 son hombres y 45, mujeres; y 290 son civiles y los 187 restantes, militares. La ONG también registra un adolescente. Del total, 164 están condenados y 313 no tienen sentencia firme.
Recientemente, la ONG señaló que la ley de amnistía ha sido un embudo para ralentizar o paralizar la libertad de muchos presos.
El gobierno en funciones de Delcy Rodríguez no ha publicado la lista con las identidades de los amnistiados que le ha solicitado el alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, Volker Türk.

Apagones agravan la crisis humanitaria en los calabozos policiales
El Observatorio Venezolano de Prisiones denunció que los presos de los calabozos policiales en los estados Aragua, Carabobo y Lara conviven entre apagones de cuatro y ocho horas diarias, repitiéndose en ocasiones hasta dos veces en una misma jornada.
“Aunque la precariedad del servicio afecta a toda la colectividad, el impacto es devastador para la población más vulnerable: los privados de libertad recluidos en calabozos policiales. Para un preso que se encuentra recluido en un centro de detención preventiva, la falta de luz no es solo una incomodidad, es un factor de tortura indirecta. En celdas donde la ocupación supera las 50 personas, la temperatura sube rápidamente”, aseguró la organización.
Señaló además que el impacto psicológico de la oscuridad total es otro agravante. Añadió que durante las ocho horas de racionamiento, los internos quedan en una penumbra que dispara los niveles de ansiedad y desesperación.
“Al no haber luz, la vigilancia se complica y las tensiones internas aumentan, incrementando el riesgo de riñas en espacios donde los detenidos deben dormir de pie, sentados o guindando de los barrotes en unas especies de hamacas que suelen realizar con sábanas”, señaló.
Los internos relatan que, ante las altas temperaturas y la nula circulación de aire, “las paredes de los calabozos sudan”. En la mayoría de los casos, la única fuente de oxígeno es una puerta abierta, lo que resulta insuficiente para grupos tan numerosos.
“Cuando tienes a estas personas en espacios tan reducidos, el calor aumenta exponencialmente. No tienen movilidad a espacios abiertos y pasan las 24 horas sometidos al encierro total”, denuncian familiares al equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones.
Desde el observatorio denuncian que la combinación de falta de luz, sin ventilación y hacinamiento crítico convierte a los calabozos de la región central y occidental en caldos de cultivos para la propagación de enfermedades y “donde día a día se vulneran sistemáticamente los derechos humanos de los reclusos y observamos con preocupación que no existe voluntad por parte del régimen de corregir esta situación”.



