Impacto mundial del conflicto iraní

Impacto mundial del conflicto iraní

Gustavo Coronel

El impacto de la guerra contra Irán declarada por Trump y Netanyahu (Estados Unidos e Israel) ha alcanzado una dimensión global y podría tener una duración de años. Hasta ahora, el conflicto ha estado caracterizado por una clara supremacía militar de EE UU e Israel, la cual ha diezmado las fuerzas militares de Irán y eliminado a muchos de sus líderes. Un incierto resultado político, debido a que los objetivos de EE UU y de Israel no se han cumplido y parecen difíciles de cumplirse.

La acción militar fue decidida por Trump y Netanyahu sin consultar y sin obtener la concurrencia de los países aliados de la OTAN ha dado como resultado la reticencia de esos aliados a participar en el acto, por sentirse que los están arrastrando a un conflicto indeseable.

Una crisis de energía a nivel global, debido al cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, la dificultad militar que presenta su apertura por la fuerza y el fracaso hasta ahora de cualquier intento de negociación entre las partes.

La primera característica es clara. El poderío militar conjunto de Estados Unidos e Israel ha causado gravísimas pérdidas militares, físicas y de liderazgo a Irán. Centenares de objetivos militares y algunos civiles han sido destruidos y Trump ha llegado hasta amenazar con destruir instalaciones que desalinizan agua de mar, lo cual pondría en peligro la vida de millones de iraníes y representaría un crimen de guerra. El grado de destrucción física alcanzada ha sido enorme.

Sin embargo, los principales objetivos declarados por Trump y Netanyahu para justificar sus ataques, es decir, la eliminación del peligro de armas nucleares iraníes y el cambio de régimen teocrático imperante en Irán, no han sido logrados y parece difícil lograrlos, aun cuando se tomara la decisión de colocar tropas estadounidenses en suelo iraní.

Complicando aún más las cosas, la reticencia de los países de la OTAN para participar en el conflicto, junto a EE UU e Israel, está generando una airada reacción de Trump, quien amenaza con sacar a Estados Unidos de esa organización, argumentando su falta de solidaridad.

La crisis energética generada por el cierre del estrecho de Ormuz ha adquirido una dimensión mundial, con graves consecuencias para la mayoría de los países del Asia, con consecuencias también graves para Europa y, en general, el encarecimiento global del petróleo. Hasta en un país como EE UU, que posee un alto grado de independencia energética debido a su altísima producción propia, la reacción de los ciudadanos contra el alto precio de la gasolina en el mercado doméstico está generando cambios en la distribución de fuerzas políticas internas que podrían ser muy importantes.

El impacto en los países importadores de petróleo y gas

China

El mayor importador del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz es China. Se estima que desde que comenzó la acción bélica los envíos a China han disminuido significativamente, aunque unos 12 millones de barriles han logrado llegar a su destino chino desde el inicio del conflicto. En teoría las naves que irían a China tienen paso libre por el estrecho, pero en la práctica el riesgo de que sean atacadas es muy alto.

China ha logrado minimizar el efecto del conflicto debido a sus acertadas políticas en el sector energético, las cuales han enfatizado el uso de energías renovables que han servido para cubrir parte del déficit de suministro; al uso del carbón, el cual está siendo desplazado en tiempos normales pero utilizado en este caso de emergencia y a la previsión que han tenido en conservar un inmenso volumen de petróleo almacenado en sus reservas estratégicas, estimado en unos 1.300 millones de barriles.

Europa

El continente europeo está bajo los efectos de un verdadero shock petrolero. Los precios del gas natural han subido en un 70%. El petróleo, Brent, ha subido en un 60%, lo cual significa una erogación extra de unos 14.000 millones de euros solo durante el mes de marzo. Los ataques iraníes a Qatar han destruido una quinta parte de la capacidad de producción de gas natural que iba a Europa. Estos daños tomarán varios años en ser reparados.

Productos esenciales como el diésel, el kerosene y el combustible para jets no pueden pasar por el estrecho de Ormuz hacia Europa. La crisis, además, ha encontrado a Europa muy baja en sus reservas estratégicas de gas. Europa ha tomado medidas de emergencia a fin de reducir el impacto negativo de la crisis, pero son insuficientes. Italia es el país más frágil en este campo por su dependencia en el gas catarí, mientras que España está en mejor situación debido a sus adelantos en el desarrollo de la energía renovable.

El impacto del conflicto en los Estados Unidos

Aunque parte de las razones que llevaron a Estados Unidos a atacar a Irán junto a Israel en este momento se debe a consideraciones de estrategia geopolítica pensadas en equipo, correctas o no, Irán ha resultado un hueso más duro de roer y el desarrollo de la situación está generando impactos negativos significativos en el mundo económico y político estadounidense, incluyendo (esta lista esta parcialmente basada en AI):

  • Incremento dramático en los precios de la energía, con precios de la gasolina sobrepasando los $4 por galón y del diésel en $5,50 por galón, lo cual a su vez incrementa el costo del transporte y de los alimentos.
  • Aumento de la inflación presiona al alza las tasas hipotecarias, llevándolas al 6,5% Oscilaciones fuertes en la bolsa de valores, con pocos ganadores como Lockheed, Exxon y muchos perdedores.
  • Riesgo de recesión a corto plazo. Caída muy fuerte de la popularidad del presidente Trump, la cual ha bajado esta semana a un 31% Peligro de derrotas masivas del partidorepublicano en las elecciones de medio término, con perdida del control en el Congreso.
  • Perdida de prestigio y de confianza de Estados Unidos en el resto del mundo, al percibirse como una autocracia manejada de manera incompetente y abusiva.
  • Fuerte rechazo de los estadounidenses a una presidencia personalista, autocrática, indiferente a la consulta con la nación para la toma de decisiones que afectan a todos.
  • Evidencia de un terrible error estratégico del gobierno de Trump, al eliminar el desarrollo de la energía solar y eólica como fuentes alternas de energía e insistir en la dependencia en petróleo, gas y carbón.

El impacto sobre Venezuela

Nos parece que el impacto de este evento bélico sobre la Venezuela de hoy es indirecto y mas bien de mediano y largo plazo. Esto se debe a la actual realidad venezolana, una nación deshilachada, sin una producción afectada por la crisis.

Sin embargo, como país que pudiera haber sido importante productor petrolero en este momento, Venezuela está experimentado un gigantesco lucro cesante, ya que pudiera estar en condiciones de producir al menos 3 millones de barriles de petróleo de varias calidades y no produce sino una cuarta parte de ese volumen, gracias a la corrupción e incompetencia del chavismo, combinadas con la codicia sin escrúpulos de sus tutores, primero los cubanos y hoy los estadounidenses.

Durante el siglo XXI, Venezuela ha sido una vaca lechera ordeñada por Cuba, Estados Unidos, los amiguitos ideológicos de Nicaragua, Argentina, Perú, Colombia, Bolivia etc. y los movimientos terroristas del planeta como Hezbollah, Al Qaeda, FARC. A los venezolanos de este siglo les ha faltado casi de todo: salud, educación, alimentación, libertad, democracia. En muchos sentidos, hoy les falta lo mismo, con o sin crisis de Irán.

En el mediano plazo la crisis energética generada por el conflicto iraní puede actuar favorablemente para Venezuela o puede afectarla gravemente, dependiendo de la actitud que adopte el gobierno estadounidense. En lo favorable, puede hacer que la mirada del mundo petrolero se dirija una vez más hacia Venezuela, en cuyo subsuelo hay inmensos recursos petroleros listos para ser desarrollados tan pronto el país tenga un gobierno legitimo y leyes estables.

En lo desfavorable, esta crisis energética podría reafirmar a Trump en sus intenciones imperialistas y extender indefinidamente el tutelaje o vasallaje estadounidense sobre Venezuela, condenando al país a seguir jugando el papel de vaca lechera para satisfacer intereses y ambiciones de poder ajenos. Lamentablemente, hay venezolanos a quienes no les disgusta la idea de entregar soberanía para convertir a Venezuela en una especie de estado asociado de los Estados Unidos, a lo Puerto Rico.

Yo rechazo esa intención. Pienso que Venezuela debe ser un país libre y democrático, sin pretensiones de potencia mundial, socio de todos los países democráticos vecinos, incluyendo Estados Unidos, en un clima de mutuo respeto. Así es como deben manejarse las relaciones entre naciones civilizadas, no como una tragicomedia de ventrílocuos manipulando muñecos.

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