Una pareja le quemó los genitales a la hija

Una pareja le quemó los genitales a la hija

Un hombre de 34 años y una mujer de 27 fueron arrestados por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana por quemar con cigarrillos y una cucharilla caliente las partes íntimas de su hija de 4 años. Voceros del organismo policial informaron que la víctima fue ingresada al Hospital Victorino Santaella de Los Teques, Miranda, con un traumatismo en la pierna, la cual le fue inmovilizada. Los padres señalaron que la niña se había caído.

Los médicos que atendieron a la niña observaron que presentaba cicatrices y quemaduras en pelvis y glúteos de vieja data. Estas lesiones se las habrían ocasionado sus progenitores porque se orinaba la ropa. Fue lo que le dijo la niña al personal médico del centro de salud.

Detienen a una mujer en Vargas por la misma razón

Bárbara Taisu Blanco, de 24 años de edad, fue detenida por quemarles los genitales a sus hijas de 6 y 3 años de edad. Investigaciones de funcionarios del CICPC de La Guaira determinaron que Blanco golpeaba constantemente a las dos niñas y que molesta porque no aprendían a controlar los esfínteres, calentó una cucharilla y la puso en la zona íntima de cada menor. Al parecer, con la implantación del socialismo del siglo XXI se empiezan a aplicar técnicas “educativas” propias de la era de las cavernas. La policía está presta para apresar, pero las instituciones que deben educar están dedicadas a la política, a la movilización popular.

Cómo ayudar a los niños a controlar los esfínteres en el siglo XXI

El control de esfínter se da cuando las conductas de orinar y defecar dejan de ser acciones reflejas para convertirse en una conducta voluntaria. Se estima que la edad promedio para alcanzar el control de esfínter es entre los dos y tres años.

Cuando estas edades empiezan a acercarse y los niños y las niñas aún no logran controlar sus esfínteres, se crean situaciones de tensión. Los cuidadores empiezan a preocuparse y puede provocar más estrés en los pequeños y dificultar el proceso. Vamos a repasar varios consejos que pueden ser útiles para ayudar a los niños y niñas a controlar los esfínteres sin necesidad de castigos ni de maltratos.

¿En qué consiste el control de esfínter?

Se trata de dominar a voluntad un músculo que tiene forma de anillo y que cierra o abre conductos en el cuerpo para permitirnos desechar los orines o las heces.

Controlar los esfínteres del ano y de la uretra además de permitir la socialización involucran factores como la edad, la madurez y el desarrollo del niño, así como factores ambientales que pueden tanto favorecer o dificultar el proceso.

Un niño o niña no controla los esfínteres cuando tiene cierta edad y se le han presentado algunas demandas sociales (como ir a la escuela), y continúa mojando o manchando la ropa durante el día o la noche.

Unos niños alcanzan el control de esfínter antes que otros

Hay que recordar que los patrones de comportamiento y del desarrollo infantil, no son pautas definitivas: hay una gran diversidad en cuanto a los procesos en los seres humanos.

Es completamente normal que unos niños alcancen unas conductas antes que otras. Y, específicamente, en el control de esfínter debemos tomarlo con calma.

Las situaciones que producen tensión, estrés y ansiedad interfieren de manera importante. Las situaciones estresantes pueden ocasionar tensión. A corta edad es difícil que los niños o niñas reconozcan las normas de un nuevo lugar y lo que se espera que hagan.

Algunos cambios son la llegada de un nuevo hermano, empezar en la escuela, la pérdida de un ser querido e incluso una mascota. También los estilos de crianza que tienden a la sobreprotección. Sin embargo, todos los niños no reaccionan de la misma forma.

Si el niño tiene alguna condición del desarrollo, que haga que las conductas voluntarias se alcancen a una velocidad distinta, puede tardar más en controlar esfínteres Así mismo, el proceso puede verse influido por infecciones o presión muscular.

Consejos para ayudar a los niños a controlar los esfínteres

Existen muchas maneras, pero en ocasiones resulta mejor consultar directamente a un especialista que pueda orientar a los cuidadores y acompañar las situaciones estresantes que pueden estar pasando los pequeños. Repasemos algunas de las estrategias más comunes:

1. Favorecer conductas y hábitos relacionados con el autocuidado

Además de ser una conducta, el control de esfínter significa pasar de la dependencia a la independencia, que lleva a otros hábitos como el vestirse solos, lavarse los dientes, ducharse, comunicarse, etc.).

Por eso, si tenemos la intención de estimular el control de esfínter, es útil favorecer hábitos relacionados con la independencia y el autocuidado.

2. Modelamiento y preparar las condiciones del espacio

El modelamiento es una de las estrategias más populares en la psicología cognitivo-conductual y consiste en servir de modelo a otra persona, para ayudarle a adquirir una conducta. En este sentido, hay que enseñarle al niño cómo y en dónde se orina y se defeca. Esto lo podemos hacer directamente los adultos, pero también podemos apoyarnos en materiales didácticos, como los cuentos.

Asimismo, es importante que los niños tengan un espacio acondicionado a su tamaño y ponerles ropa que se puedan quitar con facilidad. A partir de ahí es útil invitarlos poco a poco a sentarse en el orinal en momentos específicos (justo después de las comidas, al despertarse o antes de dormir); así como hacerlos partícipes en su propio cambio de pañal (por ejemplo, pedirles que tomen ellos mismos los pañales limpios, las toallas húmedas, la ropa, etc.).

3. No presionar

Es necesario tener bien presente que los niños tienen diferentes ritmos y que asimilan las situaciones de forma distinta. Transmitirles tranquilidad y calma es uno de los métodos más eficaces.

Es común que cuando comienza el proceso se presenten periodos de incontinencia, en los cuales hay que evitar regañarlos. Y tener presente que pueden adquirir primero el control de esfínter diurno, por lo que debemos ser pacientes si durante la noche el proceso es más lento.

En el mismo sentido, evitar comparaciones como “tu hermano controló mucho antes”, o frases como ”eres un meón”, que les genera angustia y retrasa aún más el proceso. Si lo que queremos es que se sientan responsables sobre su propia higiene no es necesario regañarlos o castigarlos, podemos hacerlo de otras maneras.

Por ejemplo, fomentando el autocuidado y la responsabilidad sobre sí mismos enseñándoles a lavar alguna prenda o a depositarla en la lavadora. En todo caso, ser comprensivos, transmitirles confianza y acompañarlos.

4. Utilizar una bitácora

En los casos de niños que por razones del desarrollo fisiológico necesitan más apoyo para alcanzar el control de esfínter, es útil llevar una bitácora diaria donde anotemos las horas a las que el niño orina y defeca. Llevar este registro diariamente y en las semanas previas al inicio un programa de entrenamiento es muy útil. Permite conocer los ritmos del niño y acompañar mejor el proceso.

5. Iniciar un programa formal de entrenamiento

En algunos casos, un programa de entrenamiento formal se puede iniciar quitándole al niño el pañal, y poniéndoselo media hora después de que orine o defeque (lo que se anticipa a través de la bitácora que explicamos anteriormente).

Después se trata de mantener puesto el pañal durante una o dos horas y volver a quitárselo. Este entrenamiento requiere sobre todo mucha paciencia de los cuidadores, sobre todo si se trata de un niño que tiene ritmos de aprendizaje o de conductas adaptativas que son considerablemente distintos a los ritmos de otros niños.

En este caso es recomendable buscar una orientación formal. Los entrenamientos varían según las características del niño y de quienes están a cargo de su cuidado.

6. Asegurarnos de que los niños tienen los conocimientos básicos

Antes de empezar un programa de entrenamiento y antes de invitarles a utilizar el orinal, es importante saber si tienen el conocimiento corporal básico. Por ejemplo, arriba, abajo, delante, detrás.

También debemos favorecer el reconocimiento de las palabras clave como retrete, pañal, sucio, limpio, pis, orina, heces, caca, orina, o las de su contexto próximo.

7. Ayudarle a reconocer cuando lo está logrando

Consiste en que el niño asocie la conducta voluntaria (el control de esfínteres) con una sensación placentera y agradable. Para esto es importante felicitarlo o demostrarle que estamos contentos de que haya logrado utilizar el orinal adecuadamente.

La recompensa puede ser distinta para cada niño, pero es importante no caer en la exageración. Especialmente hay que evitar que el niño o niña termine asociando el hábito de ir al baño con recompensas materiales.

Doce tips para ayudarlo: 

1. Deje una bacinica a su alcance y en el mismo lugar. El baño es el lugar ideal

2. Procure empezar el entrenamiento durante la temporada de calor, así el niño podrá estar en casa con ropa ligera y fácil de quitar. Evita la ropa ajustada o los vestidos largos. Pídele que se baje o quite él mismo la ropa para que vaya adquiriendo práctica. Si notas que no puede, ayúdalo hasta que pueda hacerlo por sí mismo. No haga todo el trabajo.

3. Una vez iniciado el entrenamiento no lo detenga. Pregúntele frecuentemente si desea hacer pipí o popó, sobre todo en momentos clave como al despertar, después de cada comida, antes de dormir y después de tomar agua.

4. Cuando le avise que tiene ganas de ir al baño, llévalo y acompáñalo. Ayúdele a quitarse la ropa solo si es necesario. Cuando estén en el baño pídele que se siente en la bacinica. Algunos papás o niños prefieren utilizar el asiento ajustable y un banco, hazlo si tu hijo se siente más cómodo.

5. Si no quiere ir al baño, no insista. Nunca lo deje sentado por más de 3 minutos solo en el baño,

6. Mientras esté sentado, hable con él. Dígale cosas positivas como «qué bien que estás aprendiendo» o «verás cómo es muy fácil».

7. Celebre sus logros. Si consigue orinar o defecar en el baño felicítelo inmediatamente y dígale que le da mucho gusto que lo haya logrado, demuéstrele su alegría y satisfacción por el avance. No es necesario ofrecerle mayores recompensas.

8. Ofrézcale papel y ayúdele a limpiarse, una habilidad que se desarrolla con la práctica. Es conveniente que aprenda a hacerlo solo para que pueda hacerse cargo de sí mismo cuando vaya a la escuela.

9. Enséñele a lavarse las manos inmediatamente después de ir al baño. Este es el mejor momento para que adquiera hábitos de higiene.

10. Evite los regaños. Si se orina o defeca fuera del baño dile: «Aquí no» y llévelo al baño rápidamente. Recuérdele lo que debe hacer y anímalo para que lo siga haciendo de manera correcta. No lo regañe y evite amenazarlo, castigarlo o pegarle. Lejos de ayudarle, afecta su entrenamiento.

11. Involúcrelo en todo el proceso. Llévelo a que se cambie de ropa y de ser posible, deje que lo haga él mismo. No deje que permanezca mucho tiempo sucio o mojado para que no se acostumbre .

12. Evite los dobles mensajes. Cuide que solo una persona sea la encargada de entrenarlo. Es importante no confundirlo

Control nocturno

Recuerde que logrará primero el control de esfínteres diurno que el nocturno. Cuando note que amanece seco, es el momento de quitarle el pañal durante la noche; pero debes estar lista para levantarse por las noches y acompañarlo al baño. Explícale que, aunque sea hora de dormir, se debe parar si siente ganas de ir al baño. Déjale claro que cuenta contigo y hazle sentir todo tu amor y comprensión.

Ten paciencia

  • Mientras dure el entrenamiento procura no salir de casa por periodos prolongados. No es conveniente volver a ponerle el pañal después de haber iniciado un proceso que puede durar desde una semana hasta un mes o más
  • Permanezca atenta a las señales. En caso de que tenga la necesidad de ir al baño, muéstrale tu apoyo para que sienta que su esfuerzo está rindiendo frutos y que puede confiar en su cuidadora
  • Es comprensible que surjan preguntas o dificultades, de ser así, no dude en consultar a un psicoterapeuta que los oriente.
  • Auxíliese de calzones entrenadores desechables, que con su diseño similar al de los calzones de tela, hará que él se acostumbre a la transición del pañal a la ropa de tela y nadie temerá que sucedan accidentes.
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