En Venezuela se abrió una ventana para salir del abismo y construir algo mejor

En Venezuela se abrió una ventana para salir del abismo y construir algo mejor

Washington ya decidió que Venezuela debe ser un proveedor confiable y políticamente estable, no un botín para aventureros ideológicos y mafias hamponiles.

Benjamín Tripier / EL NACIONAL

Venezuela entró en 2026 con un doble tablero: uno visible, de transición negociada, encuestas favorables y gestos simbólicos, y otro confidencial, en el que ya se están diseñando los próximos diez años de relación con Estados Unidos y el lugar real que ocupará el actual gobierno electo el 28J/24. El país entró en un punto de no retorno: el chavismo perdió legitimidad y credibilidad. Aunque el país deberá atravesar un colapso duro antes de mejorar, ya se abrió una ventana real para salir del abismo y construir algo mejor.

La clave ahora es ganar la batalla cultural y psicológica para que la mayoría deje de leer este momento con el lente del vaso medio vacío y empiece a verlo como el inicio de la salida, sin olvidar el daño profundo que dejó un régimen que utilizó una causa noble para robar a manos llenas y someter al pueblo.

La reunión “excelente” entre Trump y María Corina Machado indica que hubo alineamiento estratégico suficiente como para que ella se convierta en pieza permanente del accionar estadounidense sobre Venezuela, aunque sus competencias formales se definan más adelante y el calendario de Washington no coincida exactamente con su hoja de ruta original.

Trump corrigió en la práctica su línea previa sobre la “irrelevancia” de María Corina: si no hubiera revalorizado su rol, no habría “enviado” la señal de que la administración Trump administrará directamente los pasos críticos (lista ampliada de 2.000 chavistas, lista directa de 200 chavistas, además de los 5 chavistas buscados y con recompensa, diseño de la presión y tiempos de calle), mientras MCM pasa a ser su principal fuente de análisis de riesgo, percepción del terreno y lectura de la sociedad venezolana.

1. Nuevo marco: guerra cultural, no solo transición

  • Desde el 3 de enero el tablero cambió. Maduro y Cilia pasaron de ser jefes de régimen a activos de inteligencia bajo custodia de Estados Unidos, y la transición ya no se diseña como continuidad de diálogos estériles, sino desde un nuevo punto de partida
  • La batalla decisiva dejó de ser militar o diplomática. Ahora es cultural y comunicacional, se libra en redes, medios y conversaciones privadas, y definirá si la narrativa del vaso medio lleno se impone sobre años de trauma, cinismo y resignación
  • El colapso que viene será duro. Se desarma un sistema de control y subsidios que anestesió a parte de la población, y eso implicará “bajar a los infiernos” un tiempo, pero justamente ese dolor hará que la sociedad valore más la reconstrucción y rechace con mayor fuerza y para siempre cualquier intento de repetir el modelo chavista

2. Trump, Rubio y fin de la “fábula del escorpión”

  • La administración Trump-Rubio está actuando con lógica distinta a la de Biden-Juan González: operación militar, captura de Maduro, presión directa sobre Delcy y la cúpula, amenaza de una segunda ola militar y reunión estratégica con María Corina, indican que no buscan cohabitar con el chavismo, sino desmontar un enclave de China, Rusia, Irán y el crimen organizado
  • Invitar a María Corina a la Casa Blanca, con Rubio y Vance en la mesa (y la jefa de gabinete Susie Wiles), proyecta un horizonte de diez años (Trump 2 años y Rubio o Vance, 8 años más) de política consistente hacia Venezuela, más allá de un solo mandato, lo que abre una oportunidad histórica si se administra bien
  • La “fábula del escorpión” cambia de sentido: Delcy y su entorno siguen siendo tóxicos, pero el aguijón perdió fuerza porque ya no tienen la ambigüedad internacional que les permitía engañar a todos; el riesgo ahora es que los propios venezolanos sigan leyendo cada gesto con el mismo miedo de siempre y terminen saboteando la presión internacional con su propio escepticismo; o que, por el contrario, empiecen a ver el vaso medio lleno

3. Vaso medio lleno y “guarimba digital”

  • La guerra cultural es clara: dejar de ser espectadores resignados y convertirse en actores de una “guarimba digital” que defienda la causa venezolana en todas las plataformas, entendiendo que “todas las redes son nuestras, tuyas, del mundo libre”
  • Ver el vaso medio lleno no es ingenuidad, es táctica: el acumulado de hechos muestra que esta vez hay avances verificables, y la tarea es llenarlo, en vez de vaciarlo con desconfianza automática
  • Dar un voto de confianza a Trump-Rubio significa aprovechar su incentivo político: necesitan mostrar resultados contundentes (derrota del chavismo, estabilización de Venezuela, seguridad energética) y eso solo se logra empujando el cambio, no reciclando la cohabitación con los mismos que, ellos saben perfectamente, hundieron al país

4. Encuestas, sufrimiento y tiempo político

  • Las encuestas de The Economist y Meganálisis retratan a un pueblo que, pese al miedo (83,5% teme ser detenido por manifestar) y a la percepción de represión, se declara masivamente agradecido con Trump, cree que EE UU controla de hecho Venezuela y espera que su situación política y económica mejore en las próximas semanas, o pocos meses… Eso es ya
  • A la vez, el presente se vive como especialmente duro: la caída del viejo relato chavista, la inestabilidad de la transición y la ausencia de mejoras inmediatas hacen que muchos sientan que hoy sufren más que “con Maduro”, aunque lo hagan con más esperanza de futuro
  • La combinación optimismo alto + sufrimiento alto abre una ventana excepcional, pero frágil: si no se traduce pronto en señales concretas (liberaciones, justicia visible, orden económico básico), puede transformarse en frustración y repliegue, reeditando el ciclo de trauma de expectativas frustradas que ya hemos vivido
  • MCM, más que nadie, debe administrar ese reloj: sostener la guerra cultural del vaso medio lleno, pedir un voto de confianza activo para la estrategia Trump/Rubio y, al mismo tiempo, recordar en cada mesa –en Caracas y en Washington– que el pueblo venezolano ya no aguanta mucho tiempo más en esta zona gris, sin que se vean con claridad algunos resultados tangibles

5. Rol de María Corina como “sensor de riesgo”

  • La reunión “excelente” en la Casa Blanca la posiciona como principal analista de riesgo y sensor de terreno de la estrategia de Washington: su tarea inmediata no es solo exigir, sino ayudar a calibrar tiempos y límites en una sociedad traumatizada por expectativas frustradas
  • Su responsabilidad cultural es proyectar el vaso medio lleno, sin negar el dolor: explicar que el 3 de enero fue un reinicio del reloj, que hay un alineamiento de mediano plazo con Trump-Rubio-Vance y que el “aguijón” del escorpión chavista se está desarmando; al mismo tiempo que reconoce que el presente puede sentirse más duro que los últimos años de Maduro
  • El desafío es doble: mantener vivo el optimismo anclado en el mandato del 28 de julio de 2024 y la secuencia estabilizar-recuperar-elecciones, y a la vez usar ese respaldo social para presionar por acelerar pasos concretos, recordando en cada mesa que el pueblo venezolano ya no resiste muchos meses más en esta zona gris

6. 2026: presión escalonada y bajada al infierno

  • El plan de 2026 apunta a una presión escalonada: acciones selectivas contra la élite chavista (sanciones, capturas, posibles operaciones sobre una “lista corta”), combinadas con salidas controladas para mandos medios, buscan desmontar el régimen sin una guerra abierta]
  • Se comenta que además de Maduro, Cilia y algunos cubanos, también se llevaron tres personajes chavistas, cuyas identidades y ubicación aun no fueron dadas a conocer
  • La calle vendrá más tarde, no al principio: el modelo se parece al guion Irán, donde la protesta masiva llega cuando el sistema represivo ya está fracturado y la sensación de cambio inevitable es fuerte; convocar antes de tiempo, sin golpes visibles al poder, repetiría 2014, 2017, 2019 y 2024
  • Entre tanto, el país vivirá una mezcla intensa de sufrimiento y esperanza: miedo alto, sensación de colapso, problemas cotidianos profundos, pero con la convicción creciente de que “esta vez sí se está moviendo algo”; ese es el tramo de “bajar a los infiernos” que puede consolidar el rechazo definitivo al chavismo como proyecto de futuro… “Nunca más”

7. De la medalla de Oslo a la reconstrucción

  • La entrega de la medalla del Nobel de María Corina a Trump no es un halago personal, sino una obligación moral: la medalla no lo consagra, sino que lo compromete, como el medallón de Washington que cruzó mares para recordar a Bolívar que la independencia era un deber más que un honor
  • El mensaje al pueblo es que esta vez el voto de confianza es real, pero no ciego: se confía en un aliado externo para inclinar la balanza, como el francés Lafayette con Washington o el irlandés O’Leary con Bolívar, pero la responsabilidad de convertir esa ayuda en república y no en nueva dependencia recae en los venezolanos
  • El chavismo usó una causa noble como excusa (los pobres, la igualdad, la patria), y se apoyó en cubanos, iraníes, rusos y bielorrusos y chinos, para robar a manos llenas y esclavizar a un pueblo noble. Por eso es que ya perdió legitimidad y credibilidad, y el colapso actual será la última factura de ese saqueo, pero no el final de Venezuela… Todo lo contrario… será el principio de una etapa llena de luz y prosperidad

8. Lafayette con Washington, O’Leary con Bolívar

La independencia de Estados Unidos no fue un acto aislado de colonos heroicos: necesitó del dinero, barcos y soldados de Francia, y del propio Marqués de Lafayette (Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier), que llevó sobre sus hombros la alianza entre París y Filadelfia. Así como la independencia de Hispanoamérica tampoco fue una epopeya “pura” y solitaria: Bolívar necesitó oficiales extranjeros como Daniel Florencio O’Leary y tropas que llegaron de otros continentes para sostener campañas largas, costosas y a menudo impopulares

El medallón de Washington que llega a Bolívar resume esa verdad incómoda: la libertad de un pueblo puede necesitar la fuerza y el prestigio de otro pueblo. No le resta mérito al libertador; le recuerda que su lucha forma parte de una cadena mayor.

El mensaje de fondo para los venezolanos es doble:

  1. Así como la independencia de Estados Unidos tuvo a Lafayette, y la de América del Sur tuvo a O’Leary y tantos otros, nuestra nueva gesta independentista tiene a Trump como aliado principal. No es una humillación; es una constante histórica
  2. Ese apoyo no nos roba la autoría moral de la causa; la refuerza, en la medida en que sepamos usarlo para construir una república libre y no un nuevo tutelaje

Para el venezolano de hoy tiene que quedar claro que el paralelismo con Lafayette y O’Leary no es para glorificar a Trump, sino para normalizar algo que ya está ocurriendo: nuestra gesta nacional tiene un aliado externo claro. Eso exige tres cosas:

  • Dejar de mirar ese hecho con vergüenza o resentimiento y empezar a verlo como parte de una tradición de luchas por la libertad (que es lo que dicen hoy las encuestas)
  • Mantener la conciencia de que la causa no es “por Trump”, sino por Venezuela, igual que la causa de Bolívar no fue “por Inglaterra” ni la de Washington “por Francia”
  • Recordar que, así como Washington y Bolívar fueron juzgados por lo que hicieron con la ayuda recibida, MCM y la dirigencia venezolana serán juzgados por cómo usen esta oportunidad: si la convierten en república o en nueva dependencia

Fuerzas y nacionalidades clave que apoyaron la independencia de Venezuela:

  • La Legión Británica, compuesta por miles de hombres de Gran Bretaña, Irlanda y Escocia, fue crucial en campañas como la de Nueva Granada (Colombia) entre 1817 y 1819
  • Figuras como James Rooke y escoceses como John Mackintosh, lucharon valientemente en batallas como Pantano de Vargas y Boyacá
  • Además de los británicos, oficiales y soldados de otras naciones europeas (incluyendo polacos, como los fusileros polacos) se unieron a la causa patriota, buscando aventuras o sumándose a la lucha antiespañola
  • Apoyo de Naciones Americanas
    • Haití: Proporcionó apoyo crucial y refugio a Bolívar en momentos clave, como antes de la Campaña de Los Andes.
    • Chile: Bajo el liderazgo de Bernardo O’Higgins, también brindó apoyo militar y logístico a la causa independentista sudamericana

Nuestra generación está viviendo un capítulo similar, con Trump como pieza externa clave, y el desafío es estar a la altura de esa cadena histórica, sin complejos y sin perder de vista que el objetivo no es agradar al aliado, sino liberar y reconstruir un país.

9. Líneas de acción para líderes y sociedad

  • Para María Corina y su equipo: asumir explícitamente el rol de “ojos” de la avanzada estadounidense, estructurar análisis de riesgo por territorios y actores, y cuidar un lenguaje centrado en estructura de transición más que en personas, conectando la estrategia externa con la psicología real del país
  • Además de proveer la hoja de ruta para que la transición formal en el terreno, cuando esta pueda comenzar, se desenvuelva dentro de los patrones de viabilidad que ya fueron explícitamente diseñados, tomando en cuenta factores específicos, que desde afuera no son perceptibles, pero que en la práctica pudieran significar la diferencia entre ganar o perder
  • Para la oposición en general: definir y comunicar desde ya un esquema claro de gobierno Edmundo-María Corina, con funciones y tiempos visibles, que pueda presentarse a la Casa Blanca, al Congreso y a Europa como propuesta de estabilidad de largo plazo
  • Para EE UU: formalizar canales estables con el equipo de María Corina, acelerar acciones visibles contra la élite chavista y evitar mensajes contradictorios que minen la confianza en la calle
  • Para la sociedad civil y la diáspora: salir de la esperanza pasiva y organizar redes comunitarias y digitales que estén listas para cuando llegue el momento de la movilización abierta, sabiendo que el colapso será duro, pero también el punto de partida de una reconstrucción que esta vez tendrá memoria y anticuerpos contra el chavismo

10. Conclusión

El reloj se ajustó el 3 de enero y 2026 será un año de alta densidad estratégica, donde casi todo lo importante ocurrirá primero en silencio y después en titulares. La clave para leer lo que viene es asumir que Washington ya decidió que Venezuela debe ser un proveedor confiable y políticamente estable, y que María Corina, si administra bien su nuevo rol, puede pasar, rápidamente, de ser solo la cara moral de la transición, a convertirse en su principal arquitecta de riesgo, conectando la estrategia de EE UU con la psicología real del país.

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