El Cangrejo, conocido en las redes sociales por sus fiestas, sus viajes y sus gustos caros, es el nieto preferido del anciano líder y su guardaespaldas. Se habría reunido con los asesores de Marco Rubio durante la Cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves. El Tuerto y la Lechuza también tienen aspectos a favor. Los tres comparten el rechazo generalizado del pueblo cubano.
El Debate
Desde que el pasado 3 de enero Estados Unidos lanzara la operación Resolución Absoluta, cuyo objetivo último no era solo la extracción de Nicolás Maduro, sino también el desmantelamiento de la dictadura castrocomunista cubana, se han escrito ríos de tinta sobre la crisis social de la isla, la situación de su presidente Miguel Díaz-Canel y las negociaciones entre Marco Rubio y su equipo con el dictador Raúl Castro, que llevaba cinco años apartado de la política debido a su delicado estado de salud.
Pero sobre todo, se ha especulado, y mucho, sobre los interlocutores del viejo dictador y el Departamento de Estado de Estados Unidos; personas muy próximas a Raúl que los analistas sitúan como posibles futuros presidentes de la República de Cuba: el hijo del viejo dictador, Alejandro Castro Espín, alias el Tuerto; su nieto Raúl Rodríguez Castro, el Cangrejo; y su sobrino nieto, Óscar Pérez-Oliva Fraga, el menos conocido de todos, bautizado como la Lechuza.
El poder en Cuba , al contrario de los que se cree y se divulga, no reside en el Partido Comunista o la Asamblea Nacional, ni en el Comité Central del Partido Comunista, ni en el Buró Político del Comité Central (mucho más reducido), ni siquiera en la Presidencia de la República. Está en manos de Raúl Castro –que no tiene ningún cargo– y de una serie de viejos generales (y algunos más jóvenes muy próximos a él), todos raulistas, ninguno fidelistas. Sea quien sea el futuro presidente de la República, en caso de cese de Díaz-Canel, y muerto Raúl, muy probablemente esa persona tampoco mandará, mucho menos sola.
El Tuerto y el Plan Pijama
Hasta el año 2018 Alejandro Castro Espín era uno de los hombres más poderoso, odiado y temido en Cuba. Era el responsable de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, un órgano que coordinaba los ministerios de Interior y Fuerzas Armadas, todos los servicios de Inteligencia. Tenía a su cargo a los temibles los agentes del G-2. El Tuerto acumuló un amplio dosier de la cúpula del poder. Este poderoso general de Brigada, de 60 años de edad, estuvo en Angola con las tropas cubanas, pero carece de cualquier de experiencia militar. No participó en ningún combate, pero haciendo prácticas de tiro co un arma de grueso calibre recibió un impacto en el ojo por el retroceso. Desde entonces se le conoce como el Tuerto.
En 2018, tras la salida de Raúl de la Presidencia y la llegada de Díaz-Canel, se desmanteló la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional y el Tuerto desaparece de la escena pública. Luchas internas, ajustes de cuentas, recelos de la vieja guardia militar a la que había espiado y con la que se habría enfrentado. No se sabe. La ironía y el humor cubano, resistentes a las balas y al hambre, lo explican muy bien. «Lo conocemos como el Plan Pijama, un día desaparece de escena, no se anuncia, no hay destitución formal, simplemente desaparece del foco, como si se hubiera ido a dormir un largo sueño».
En los últimos meses reapareció sin anuncio previo ni explicaciones en reuniones de segundo nivel como especialista en asuntos de seguridad. Fuentes próximas al gobierno mexicano, organizaciones procastristas de ese país y medios de comunicación lo sitúan como negociador con Washington a través de México. El gobierno cubano no saben su ubicación. «Es difícil de saber. Utiliza aviones no cubanos, sin transpondedor y desde aeropuertos militares. Solo una vez han salido desde la base de San Antonio de los Baños».
De lo que no cabe duda es de que los norteamericanos lo conectan. «El Tuerto dirigió las negociaciones con Obama para una apertura en Cuba en 2015. Le tomó el pelo, se aprovechó bien de su buenismo tonto e ingenuo. No hubo apertura, unas cuantas liberaciones de presos a la vez que se encarcelaban a otros. Y siguieron con lo mismo diez años más». Pero Marco Rubio no es Obama. No parece que el Tuerto genere consensos ni que EE UU negocie algo con él.
El Cangrejo solo es paloma mensajera
La vida pública del Cangrejo es bien conocida por las redes sociales. Sus fiestas, sus viajes, sus gustos caros y su nula experiencia en política. Pero es el nieto preferido del anciano líder y su guardaespaldas, con acceso directo a él.

Los medios de comunicación han dado cuenta de una supuesta reunión de Raúl Rodríguez Castro con los asesores de Marco Rubio en el marco de la Cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves, otorgándole así un papel importante en la negociación entre Cuba y Estados Unidos.
El Cangrejo recibe el apodo porque tiene un dedo torcido con apariencia de pinza de cangrejo debido a un golpe o malformación. Solo es el mensajero entre los norteamericanos y el viejo dictador, pero carece n poder real para influir en su abuelo o ser su sustituto.
La Lechuza, silencioso y observador
Óscar Pérez-Oliva Fraga es el nieto de Ángela Castro, la hermana mayor de Fidel y Raúl. Por ser hijo de Mirsa Fraga Castro no lleva el apellido Castro en su carnet de identidad. Un punto a favor para una posible sucesión, no suscita tanto rechazo entre la población y mantiene la lealtad familiar.

Con 55 años, es ingeniero eléctrico, buen gestor, de cara amplia y redonda, con ojos pequeños y muy juntos, más búho que lechuza. Su cuenta en X es privada y en su perfil se lee: «Comprometido con la Revolución y con las ideas de Fidel».
Poco conocido entre el cubano de a pie, ocupa el cargo de viceprimer ministro y es más un tecnócrata que un ideólogo. Su tío abuelo tiene muy buen concepto de él.



