Óscar, un asesinato del Estado transmitido en vivo

<em>Óscar</em>, un asesinato del Estado transmitido en vivo

El estreno en Madrid del documental Óscar abre otra capa en la reconstrucción de una de las historias más sensibles de la Venezuela reciente. La película no solo propone el retrato de Óscar Pérez convertido en figura incómoda para el poder, sino también una lectura política y de archivo sobre la violencia de Estado existente.

Dirigido por Vanessa Whaite, Óscar combina testimonios familiares, voces cercanas al protagonista y un archivo de evidencias reunido a partir de material ciudadano, documentos oficiales y peritajes. La fuerza de sus imágenes y testimonios trasciende fronteras y refuerza el debate sobre la conducta criminal del régimen chavista.

Aunque Oscar Pérez es el personaje central, la narrativa muestra un país atravesado por corrupción desbocada, narcotráfico y represión cruel, con graves violaciones de los derechos humanos y ciudadanos.

Pérez como funcionario del CICPC, era inspector en la Brigada de Acciones Especiales (BAE), denunció que dentro de los cuerpos de seguridad se habían incrementado células dedicadas a comprar, almacenar, transportar y vender drogas. En el documental aparecen imágenes de los uniformados vendiendo drogas en las calles de Venezuela. En 2015, El Nacional reprodujo el reportaje del diario ABC que vinculaba a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello con una red global de lavado de dinero y narcotráfico, el Cartel de los Soles.

La directora y productora Vanessa Whaite señala que la producción “fue pensada con una vocación internacional y de denuncia, con vistas a instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, donde el valor probatorio de imágenes, audios y testimonios “puede ser determinante”. Así, la cinta, más allá de lo cinematográfico, contiene un fuerte valor de archivo, concebido como un paquete de evidencias diseñado para fortalecer las acciones en instancias internacionales contra el gobierno venezolano.

En el documental la historia de Pérez no queda reducida a una consigna política, funciona como expediente visual y memoria pública. Los testimonios escritos,no tienen la mismas fuerza que hablados, escuchados como se presentan en este documental.

“El documental proyectado en Madrid es la versión 85. Pasaron pasaron muchas cosas y se estuvieron editando hasta último momento. Son aspectos muy delicados de la historia reciente y algunos de los entrevistados y familiares no sabían si salir. Hay mucho dolor aún”, dijo Whaite

Óscar Pérez , el policía incómodo

Óscar Pérez, el policía de élite que denunció públicamente al gobierno de Nicolás Maduro y al entorno del poder como parte de una estructura criminal vinculada al narcotráfico, fue perseguido y ejecutado en 2018 mediante un operativo de fuerzas de seguridad del Estado en El Junquito. En la cinta se muestra como su ejecución que fue transmitida en vivo en redes sociales por el propio Pérez.

En ese acontecimiento también murieron varios inocentes que se encontraban en la casa donde el policía se escondía, entre ellos una mujer embarazada.

Entre las revelaciones clave del documental destaca la identificación de figuras como coronel Alexander Enrique Granko Arteaga, quien participó como uno de los perpetradores en la masacre de El Junquito, lo que añade una dimensión inédita al archivo histórico del caso.

En ese marco, el filme también busca explicar por qué Pérez terminó convertido en un símbolo para sectores de la oposición venezolana y en un caso de referencia para debates internacionales sobre ejecuciones extrajudiciales. En entrevistas y materiales de promoción, la directora ha insistido en la necesidad de “liberar una verdad” que corre el riesgo de desvanecerse, de forma que se presenta como una reconstrucción abierta de un caso todavía sensible.

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