María Corina Machado: Venezuela exige elecciones libres

María Corina Machado: Venezuela exige elecciones libres

Afirma que no hay otra sociedad en el mundo que esté mejor preparada para la democracia y para una genuina y completa transición que la sociedad venezolana. «El país está unido y clama por su derecho a elegir libremente a todos los que tenemos derecho a elegir. Queremos elecciones para elegir todo. Legitimar con nuestra participación en unas elecciones impecables que serán un ejemplo para el planeta. Hay una dirección política alineada, organizada y lista para hacer lo que toca», manifestó con energía.

En un discurso que combina balance político, relato de movilización social y definición estratégica, María Corina Machado presenta a Venezuela como una sociedad cohesionada, organizada y lista para elecciones libres. El texto alterna épica de resistencia con diagnóstico institucional. “No hay transición en curso, pero sí condiciones sociales para forzarla”, afirmí

Esta generación nuestra, los venezolanos que están hoy en cada rincón de Venezuela y en todos los lugares del mundo, es la generación que ha hecho posible lo imposible. Lo que nos dijeron mil veces que nadie podría lograr, que era absolutamente imposible, lo hicimos. Ahora nos corresponde unir un país fracturado. Construyeron barreras para enfrentarnos unos con otros: los de las ciudades con los de los pueblos, los de izquierda con los de derecha, los del este con los del oeste, los que estamos dentro con los que se fueron. Pretendían separarnos, enfrentarnos. Sin embargo, nosotros nos propusimos unir ese país. Fuimos pueblo por pueblo, casa por casa, corazón por corazón.

Recordemos esos momentos en que nos encontrábamos. Actos gigantescos donde miles superaban obstáculos, con el rosario, con el cartel, con los niños en los hombros. Nos veíamos y llorábamos porque sabíamos que estábamos cambiando la historia. Fuimos tejiendo de nuevo una sociedad desgarrada, donde se pervirtió la relación entre esfuerzo y logro, donde no había retribución al mérito ni al trabajo honrado, y se separó a las familias para debilitarlas.

La tristeza de una madre sin sus hijos, de un abuelo sin nietos, fue utilizada como mecanismo de control.

Fuimos al encuentro de esa sociedad, el poder debía volver al ciudadano. En 2023, nos dijeron que era imposible hacer primarias sin recursos, sin apoyo institucional, sin seguridad, sin un árbitro electoral confiable. Que la gente no iría. El 22 de octubre, antes del mediodía, se habían acabado las boletas. La gente estaba desde la madrugada. Bajo sol y lluvia. Ejerció la soberanía popular. Fue histórico. Y al día siguiente, ya estábamos organizados, construyendo una estructura nacional.

Nos dijeron de nuevo que era imposible, que no permitirían un candidato competitivo, que impedirían la expresión ciudadana. A pesar de todo, se logró una candidatura alrededor de un hombre honesto, y el país se unió en semanas. Se construyó una organización sin acceso a medios, con bloqueos, con obstáculos físicos en las rutas.

Se levantó una estructura que no vieron venir. Cuando anunciaron un resultado falso, ya existían las actas. Fueron resguardadas, digitalizadas y publicadas. El mundo vio el resultado. Más de un millón de voluntarios lo hicieron posible. En un país sin conectividad plena, con cortes eléctricos y sin medios independientes. Se fijó un estándar de defensa del voto.

Después del 28 de julio comenzó la fase más dura. Represión sistemática. Persecuciones, torturas, asesinatos. Se intentó quebrar a la sociedad. No lo lograron. La organización se mantuvo, incluso en clandestinidad. Hubo desapariciones, detenciones arbitrarias, amenazas. Aun así, la estructura siguió funcionando. Desde las cárceles llegaban mensajes: no rendirse.

En enero de 2026 se abrió una nueva etapa. Se activaron procesos de justicia contra figuras del régimen. Se liberó una presión acumulada: en iglesias, universidades, calles, cárceles. La gente volvió a expresarse. Ese pueblo no se doblega y sabe lo que está en juego.

Hoy, trabajadores, sacerdotes, maestros, periodistas, estudiantes y líderes comunitarios sostienen la movilización. Personas recién liberadas piden instrucciones para continuar. No hay agotamiento social. Venezuela está preparada para la democracia. No hay fracturas estructurales por religión, raza o región. Existe organización social. Existe dirección política. Existe un objetivo común. Persisten presos políticos, militares detenidos, persecución, censura. Pero los avances no se revierten.

El país exige elecciones libres. Elecciones que legitimen un gobierno con participación real. Solo un gobierno democrático puede restablecer el Estado de Derecho y atraer inversión para reconstruir la economía. La crisis social es insostenible: niños sin educación, ancianos sin ingresos, jóvenes sin futuro.

Venezuela puede transformarse en una nación próspera. Eso exigirá esfuerzo sostenido y no no ocurre en el vacío. Se sostiene sobre sacrificios: testigos electorales, votantes, jóvenes reprimidos, migrantes, familias separadas, presos políticos. Hoy hay ciudadanos que siguen detenidos por defender principios. Sus familias esperan respuestas. Venezuela no está en transición democrática. Persisten restricciones, persecución y ausencia de garantías.

Las estructuras de control siguen activas. Buscan dividir. Esa estrategia no debe prosperar. El camino exige verdad, memoria y justicia. No como venganza, sino como condición para no repetir ciclos de violencia. Sin elecciones libres no hay transición.

La unidad necesaria no implica uniformidad. No exige renunciar a convicciones. Incluye diferencias dentro de un objetivo común. Todos los sectores tienen un rol. Las diferencias son evidencia de pluralidad. La unidad consiste en integrarlas. La sociedad observa. Recuerda lo que ocurre cuando hay unidad y cuando hay fragmentación. Se requiere claridad, honestidad y capacidad de sostener el objetivo común por encima de intereses particulares.

Claro que es un proceso complejo y un proceso delicado. El régimen está siendo obligado a desmontar sus estructuras de represión, de corrupción y del crimen. Claro que se resisten, saben que esta represa que se abrió no tiene vuelta atrás. No tiene vuelta atrás. Hay 485 presos políticos,  de187 presos militares no han liberado ni uno. A mucho se les ha negado la amnistía. No permiten que los medios de comunicación digan la verdad.  Y sigue la represión contra los trabajadores y sus dirigentes. Sí, falta mucho, pero estamos dando pasos decisivos que no tienen vuelta atrás. Tengamos siempre presente que no hay en el mundo una sociedad mejor preparada para conquistar la libertad, para avanzar en la transición, que la sociedad venezolana.

Les pido que trabajemos hoy con esa claridad, con honestidad para llamar las cosas por su nombre. Con valentía para confrontar nuestras diferencias y con la convicción de que lo que nos une, la voluntad de cambio de millones de venezolanos, es infinitamente más poderosa que toda la fuerza que busca dividirnos.

Jorge Rodríguez: “Lo importante es la economía”

Con su proverbial cinismo, el presidente de la írrita Asamblea Nacional, ex presidente del Consejo Nacional Electoral, ex vicepresidente ejecutivo de la República y ex alcalde de Caracas, entre muchos otros cargos, manifestó que “en este instante lo más importante es la economía”y que el chavismo está en un proceso de diálogo  profundo con todos los factores de la oposición que se mantienen dentro de los cauces de la Constitución, incluso con sectores que viven en el exterior”.

Con su misma ironía descartó el regreso de María Corina Machado y recordó que la ley de amnistía no la favorece. “Será apresada si pisa territorio venezolano”, amenazó.

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