El periodista y expresidente de RCTV sostiene que el interinato posterior a la salida de Maduro responde a un esquema de estabilización tutelado por Estados Unidos, cuestiona la opacidad de los acuerdos y advierte que sin desmontar la represión y restituir libertades no puede hablarse de transición democrática
Ramón Hernández / El Nacional
Marcel Granier observa sin euforia y sin indulgencias la Venezuela posterior a la captura de Nicolás Maduro. Habla de tutela externa, de un chavismo en repliegue que intenta reacomodarse y de un interinato encabezado por Delcy Rodríguez cuya misión no es conducir la transición sino evitar el colapso inmediato del Estado. En su lectura, Washington optó por la estabilidad operativa mientras exige liberación de presos políticos, el desmontaje de los aparatos represivos, centros de torturas y normalización institucional, en un proceso lleno de zonas opacas y compromisos todavía no detallados ante la opinión pública.
Desde esa premisa, Granier despliega una interpretación amplia: cuestiona la lentitud de los cambios, reclama claridad sobre los términos del acuerdo entre Caracas y Estados Unidos, advierte sobre el peso aún intacto de estructuras militares y de seguridad, y sitúa a María Corina Machado como el principal liderazgo civil en la disputa por la reconstrucción democrática. La conversación cruza petróleo, soberanía, Fuerza Armada, censura, reconciliación sin impunidad y el riesgo de que la salida de Maduro no cierre el ciclo autoritario sino que inaugure otra fase de control bajo nuevos equilibrios.
Granier es periodista, abogado y empresario venezolano. Durante décadas fue una de las figuras más influyentes de la televisión del país como presidente de Radio Caracas Televisión y como conductor del programa de entrevistas Primer Plano, espacio central del debate político y público desde los años setenta y hasta la consolidación del chavismo en el poder.
Tras la llegada de Hugo Chávez al gobierno en 1999, RCTV mantuvo una línea editorial abiertamente crítica del oficialismo. En marzo de 2007, el Ejecutivo decidió no renovar la concesión para transmitir por señal abierta, lo que sacó al canal del espectro radioeléctrico y desató protestas internas y pronunciamientos internacionales sobre libertad de expresión. Desde entonces, Granier ha seguido interviniendo en la discusión pública venezolana con posiciones duras sobre autoritarismo, transición política e institucionalidad democrática.
Quién es Marcel Granier
Marcel Granier es periodista, abogado y empresario venezolano. Durante décadas fue una de las figuras más influyentes de la televisión del país como presidente de Radio Caracas Televisión y como conductor del programa de entrevistas Primer Plano, espacio central del debate político y público desde los años setenta y hasta la consolidación del chavismo en el poder.
Tras la llegada de Hugo Chávez al gobierno en 1999, RCTV mantuvo una línea editorial abiertamente crítica del oficialismo. En marzo de 2007, el Ejecutivo decidió no renovar la concesión para transmitir por señal abierta, lo que sacó al canal del espectro radioeléctrico y desató protestas internas y pronunciamientos internacionales sobre libertad de expresión. Desde entonces, Granier ha seguido interviniendo en la discusión pública venezolana con posiciones duras sobre autoritarismo, transición política e institucionalidad democrática.

¿Por qué confía en que Delcy Rodríguez hará la transición si el mismo 6 de enero que se juramentó juró ante el mausoleo del comandante Chávez que sería leal al chavismo y a la revolución?
Un montaje para la galería, no quiere decir nada. Hugo Chávez fue el primero que no se entendió con la señora Delcy Rodríguez y ella tampoco se entendió con Chávez. Con la captura de Maduro, tanto la oposición democrática como la entonces vicepresidenta ejecutiva y su entorno fueron complacidos. Obtuvieron lo que querían: Nicolás Maduro ya no es presidente, está preso en Nueva York y lo juzga un juez federal.
El siguiente paso es que Venezuela se normalice. La mejor manera es mediante el interinato de la señora Delcy Rodríguez, que sabe dónde están los presos y cómo soltarlos. El régimen tiene una cantidad enorme de cárceles y sitios secretos y ella posee esa información. Encargarla de soltar los presos es una manera eficiente de cumplir el compromiso que asumió con el presidente Trump junto con la estabilización de la economía.
El Partido Socialista Unido de Venezuela recoge velas y banderas. Reformó la ley de hidrocarburos, después reformará la ley de minas y dejará sin efecto todos los reglamentos absurdos de control de la producción y en algún momento tendrán que reformar la Constitución. La señora Delcy Rodríguez puede hacerlo. Ella controla la írrita Asamblea Nacional en funciones.
Tan ilegítima como Maduro…
Era ilegítimo, pero ejercía el poder. La Asamblea Nacional también es ilegítima, pero está legitimando la nueva situación. Trump ha sido pragmático y también impredecible. Maduro es quien mejor lo sabe. Le dijeron de mil formas que se fuera. Le ofrecieron sitios a donde irse exilado y quedarse con parte de la plata robada. No oyó. Creía que no iba a pasar nada. Lo sacaron tratando de cerrar la puerta del escondrijo que tenía.
Se desconoce en qué consiste el acuerdo de Trump con Delcy Rodríguez. Se aprobó la reforma de la ley de hidrocarburos, pero sigue vigente el estado de conmoción que anula las garantías constitucionales. Todo es de palabra. No hay actas de entrega, ni armisticio.
Se están midiendo uno al otro. La señora Rodríguez cree que dándole prioridad al tema petrolero atiende mejor las intenciones del presidente Trump. El primer punto acordado entre el gobierno del presidente Trump y el gobierno interino de Venezuela es soltar los presos políticos. La oposición democrática exige que lo primero sea soltarlos a todos. Ese acuerdo no se ha cumplido. Han excarcelado una porción mínima, pero les mantienen los juicios. Solo los cambiaron de cárcel. Ahora anunció una ley de amnistía, pero condicionada. Esperemos.
Trump y Rodríguez no han dejado establecido claramente en qué consiste su acuerdo.
Estamos alelados por la muy espectacular extracción de Maduro de su cueva, pero quedan muchas cosas que aclarar y ese es el papel de los medios de comunicación. María Corina Machado, líder de la oposición democrática, y Marco Rubio, secretario de Estado, deben ir aclarando esas contradicciones y confusiones. Han dicho que el trato es liberar los presos, cerrar los centros de tortura, encarcelar y enjuiciar a los responsables, y normalizar la situación democrática: la legalización de los partidos.

Si no se levanta la censura y el bloqueo a los medios de comunicación, ¿cómo la sociedad va a estar informada para participar y presionar?
Es indispensable levantar el Estado de conmoción. Los medios deben quitarse el miedo y ejercer sus derechos. Decir lo que están viendo y lo que está ocurriendo. Abrir sus canales a la oposición. La radio y la televisión se autocensuran, Internet es intermitente y todos tienen la amenaza del decreto de Estado de Conmoción que autoriza al gobierno violar las garantías ciudadanas “por razones de seguridad nacional”. La única manera de restablecer la libertad de expresión es ejerciéndola. A caminar se aprende caminando.
También es probable que tan pronto dé el primer paso le corten las piernas.
Entonces veremos la reacción del interinato y del tutor. Venezuela está en una situación de tutela. El gobierno americano cumplió parte de lo que le pedimos. Es duro decirlo, pero muchas veces pedimos sin considerar las consecuencias no deseadas. Los mantuanos resolvieron en 1810 independizarse del reino de España sin medir y las consecuencias fueron fatales. Muy pocos sobrevivieron. La mayoría murió o tuvo que exiliarse.
Estados Unidos y nosotros debemos estar vigilantes. Por salir de Maduro podríamos caer en algo peor. Venezuela es clave para la estabilización de América Latina luego de 27 años del chavismo, impulsado y controlado por Fidel Castro y sus sucesores. Debemos poner todas nuestras quejas, reclamos y aspiraciones en conocimiento del señor Rubio, que conoce muy bien el caso de Venezuela y es una persona convencida de lo que dice y de su responsabilidad. Más que criticar, hay que buscar que se cumplan los compromisos.
Otro aspecto del interinato es que el ciudadano común no aparece ni como valor de cambio.
Hemos anhelado y luchado para salir de Maduro, pero su salida no resuelve la totalidad del problema y aparecen nuevos. Se superó una dictadura corrupta, muy ladrona, torturadora, muy violadora de los derechos humanos, pero no sabemos con qué lo hemos sustituido.
Queremos que Trump desarrolle una buena relación con la señora Delcy Rodríguez, para que ocurran los cambios que enunció. La liberación de los presos y la estabilización económica. Un proceso complicadísimo. Venezuela lleva 27 años acumulando errores. Necesitamos que se restablezca la confianza. Los medios de comunicación han cambiado sustancialmente. La televisión abierta no es lo que era. Tampoco la prensa impresa. Hay una descoordinación.
¿Sin conocer cuáles son los compromisos es posible avanzar?
Vivimos un momento serio. La normalización democrática es muy complicada. Implica la legalización de Vente Venezuela y el regreso de María Corina Machado, la garantía de que todos los ciudadanos pueden ejercer sus derechos constitucionales: expresarse libremente, derecho de libre circulación, de propiedad, de expresión, de asociación… Como líder de la oposición, María Corina Machado movilizó los 600.000 comandos que garantizaron la preservación de los resultados de las votaciones del 28 de julio de 2024.
No obstante, el partido Vente Venezuela, el partido más importante de Venezuela, el más reconocido, el que más seguidores tiene, y con un líder indiscutido, no es reconocido. ¿Cómo vamos hacia una normalización democrática, hacia un estado republicano con todas las garantías del Estado de Derecho, sin que siquiera se legalice el partido que representa esos ideales. Los demócratas estadounidenses y los europeos deben presionar para que se legalice el funcionamiento de los partidos Vente Venezuela, Primero Justicia, Voluntad Popular, Copei, Acción Democrática y los nuevos partidos que han surgido.
En estos 27 años de dictadura, la experiencia ha sido que Europa y Estados Unidos en general, con la excepción del presidente Trump, nos prestaron muy poca atención. Inaudito. Un sistema de naciones que se consideran democráticas ha tolerado los crímenes de lesa humanidad perpetrados en Venezuela y lleva más de 67 años aceptando ese horror que es Cuba y, en muchos casos, hasta justificándolo.

Muchos consideran que con el triunfo de los demócratas en las próximas elecciones iría mejor la situación venezolana.
No creo que el triunfo de los demócratas sea un escenario muy deseable para Venezuela. Podrían liberar a Maduro y regresarlo a Venezuela. Volver a meter presos a los excarcelados. Podríamos regresar a la situación de antes de la madrugada del 3 de enero. La democracia europea y la Iglesia Católica podrían tener un papel muy importante para que la liberación sea verdadera, que el cierre de los centros de tortura sea real y sus responsables sean enjuiciados para el restablecimiento de las condiciones democráticas.
Mientras, ¿los trabajadores seguirán en la penuria o sin posibilidad de empleo?
Tanto el presidente Trump como la presidenta encargada han declarado que va a entrar un dineral por el petróleo. Una de las necesidades primarias es atender a la gente, su salud, su bienestar y su alimentación. Espero que se establezcan esas prioridades. La única persona que habla claro, directo y tiene sus prioridades bien establecidas es María Corina Machado.
A los empresarios, a las empresas, no se les ha dado garantía de que existe el Estado de Derecho. De que tendrán seguridad jurídica y no les van a expropiar sus bienes de producción. ¿Quién va a invertir 100.000 millones en petróleo si a los tres días los pueden expropiar?
¿Quién va a sembrar arroz, maíz, caraota, ajonjolí, maní y todo lo que hay que sembrar si las tierras siguen confiscadas por el Estado, que no produce nada? ¿Quién va producir más carne si los grandes hatos fueron confiscados y saqueados? En algún momento debe enseriarse la situación económica y devolver a sus legítimos propietarios las propiedades que les confiscaron, expropiaron o robaron. El establecimiento de condiciones para operar debe expresarse en leyes no en discursos.
No sabemos cuáles son las condiciones y los términos de tutela que Estados Unidos ha impuesto a Venezuela (en una reciente intervención el ex vicepresidente Elías Jaua admite que “no vemos a los Marines en las calles, pero tenemos una ocupación naval, aeroespacial y electrónica sobre nosotros. Y el gobierno que quedó, por razones de estabilidad, tenemos que trabajar en función de las directrices de la potencia ocupante”).
Es un reclamo muy válido. Venezuela dejó de ser independiente y soberana cuando Chávez se entregó a Fidel Castro. Estamos en otra fase de entrega de soberanía y Estados Unidos debe aclararnos cuáles son los términos de la tutela. Tampoco sabemos qué mandato debe cumplir la señora Delcy Rodríguez. Tanto el gobierno de Venezuela como el de Estados Unidos deben decirle al venezolano los términos de la tutela y cuánto va a durar.
¿Coinciden los intereses de Estados Unidos y los del chavismo?
A lo mejor coinciden y nos llevamos una sorpresa. El chavismo ha demostrado ser adaptable. Su constitución, “ejemplar en la protección de los derechos humanos”, la adaptaron muy bien al régimen de bandidaje que hemos tenido durante 27 años. Quizás el interés es mantener el cargo y por eso tiene que complacer a quienes tienen el poder. ¿Quiénes tienen el poder? ¿Las bandas armadas?, lo dudo. ¿Los colectivos?, lo dudo. ¿Las fuerzas armadas, lo dudo. Todo indica que lo tiene Estados Unidos, pero necesitamos una declaratoria firme.

¿Le parece poco firme la destrucción de los radares chinos, los misiles S-300 rusos y la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en 140 minutos?
De todo lo que nos ocurrió el 3 de enero, lo más preocupante fue constatar que las fuerzas armadas no estaban capacitadas para cumplir sus funciones. Debió ser terrible para los militares serios que en un par de horas se desplomara todo lo que Chávez, Maduro y Padrino fanfarroneaban del potencial de su aviación, su marina, su ejército y su guardia nacional. Esa capacidad no existió a pesar los miles de millones que gastaron. Hay que exigir cuentas de las compras militares a Rusia, a China y del asesoramiento cubano.
El alto mando militar de Venezuela está incapacitado para ejercer sus funciones constitucionales y es fundamental sustituirlo. Se debe restablecer un mando militar capacitado que garantice la seguridad nacional, territorial e institucional y la seguridad personal y jurídica de la población. Ni siquiera han informado los nombres de las personas que murieron en los ataques estadounidenses. Los cubanos rápidamente contabilizaron sus bajas. Llevaron 32 militares con nombres y apellidos a Cuba y los enterraron de como mártires de la revolución.
De los venezolanos, no sabemos cuántos murieron, dónde murieron ni cómo se llamaban. Una deshumanización preocupante. Además de incapaces, son insensibles. La fuerza armada debe comandarla gente con sensibilidad, consciente de que está defendiendo, protegiendo, cuidando seres humanos que merecen respeto. Ahora no tenemos respeto, tampoco está en la lista de las exigencias y que es esencial agregar. Necesitamos una fuerza militar profesional y bien dirigida, eso lo tiene que hacer Delcy Rodríguez.
¿La presidenta interina puede decretar la reestructuración de las Fuerzas Armadas, el cierre del Sebin y de la Dgcim? En la agenda de Trump solo aparece el petróleo
La presidenta encargada de la República tiene el mandato de hacerlo. En algún momento, los venezolanos también se lo van a exigir. El objetivo fundamental es que no se repita, que más nunca Venezuela pueda tener gobernantes tan irresponsables como Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Y que más nunca pueda una Asamblea Nacional fanatizarse y radicalizarse en la forma que ha ocurrido; que un Poder Judicial y las fuerzas armadas se entreguen a un proyecto político.
Me parece positivo que Delcy Rodríguez sea la presidenta encargada. Sabe que el Partido Socialista Unido debe cambiar para seguir existiendo en democracia y la única manera de justificar su existencia. Así puede hacer oír su voz, expresar sus planteamientos y negociar sus aspiraciones con los demás partidos políticos. Es nuestra responsabilidad que haya ese espacio. No podemos negar la existencia de la izquierda. Existe y ha existido siempre en un histórico entre 5% y 10%.
Democracia también es reconocer a las minorías. La mayoría no da derecho a hacer lo que le dé la gana. Ahora hay mucha gente con ánimos de quitarle todos los derechos a la obvia minoría que ha gobernado. No lo debemos hacer. No debemos repetir lo que vivimos. La mayoría tiene sus derechos, pero la minoría también y el principal es ser respetada. A nosotros, a cuenta de que éramos minoría, que no lo éramos, se nos quitaron todos los derechos.
¿Tendremos que derogar las leyes aprobadas en estos 27 años que nos llevaron a la ruina económica, política y social?
Lo ideal sería derogar todas las leyes dictadas desde 1999 y convocar una asamblea constituyente en la que tengan representación todos los venezolanos.

¿Le preocupa la lentitud con la que avanzan los cambios?
Sí y no. Pasaron menos de seis meses desde que Trump le dio el aviso serio a Maduro a lo largo de julio. Trump actúa, va resolviendo los problemas, pero tenemos que aprender a entender su lenguaje. La señora Rodríguez nos va a ayudar.
Con el cambio en Venezuela, Cuba está colapsada. El gobierno de Díaz Canel está distribuyendo la ayuda humanitaria que le envió China como. La gente no tiene electricidad, ni agua ni nada.
Cuba ha logrado sobrevivir como los indigentes. A veces consigue un tonto útil como Chávez, que los mantuvo durante años y años; Maduro, un agente de ellos, le mantuvo esa ventaja. Cuba ha pagado bien caro la ilusión de que Fidel Castro iba a acabar la corrupción y se ocuparía del pueblo. Miren lo que terminaron siendo.
Se repite que en Cuba y en Venezuela se ha perpetrado un daño antropológico, ¿los venezolanos quedamos baldados por el socialismo del siglo XXI?
Todavía queda mucha lucidez. La gente buscó caminos desde que se dio cuenta de que Chávez era un gran fraude. Le dio oportunidad a Manuel Rosales, que no la supo aprovechar; a Henrique Capriles, que no la supo aprovechar, y a Leopoldo López. Finalmente, encontró y se identificó con María Corina, que mantuvo el mismo discurso todo el tiempo, en un país machista no le prestaba atención. Fueron años de predica constante, perseverante, de trabajo de hormiguita, de dedicación integral. La gente terminó reconociéndola como la líder que necesitamos. La persona que tiene los conocimientos, la capacidad de trabajo y de organización. La que hace falta y con la que hemos ido avanzando.
Venezuela tiene muchos recursos. Casi nueve millones de venezolanos se han ido y muy pocos van a regresar, pero esos millones están pensando en Venezuela y en ayudar. Lo harán. El espíritu venezolano es mucho más fuerte de lo que creemos. Con la dictadura, los cubanos pretendieron devaluarnos, hacernos sentir menos; también lo intentaron políticos poco escrupulosos como Lula, los Kirchner, los españoles de Podemos y Zapatero. María Corina ha logrado rescatar el entusiasmo, la voluntad y el humor. El humor venezolano ha sufrido, pero se ha mantenido. Hay mucha ceniza en el plano cultural, pero volverá a renacer.
¿Pronto?
No tan pronto como creíamos, pero regresará. La señora Delcy Rodríguez puede cumplir con lo que le pide Trump: suelte los presos, cierre los centros de tortura, enjuicie a los responsables, legalice todos los partidos políticos; en fin, que se restablezca el debate democrático, y que la sociedad y la economía se encaminen. Si cumple, podrá venir la democracia. Si no lo hace y fracasa, Trump tendrá que llamar a otra persona. Pero creo que ella va a trabajar y Trump no necesitará otro interino.

¿Y María Corina Machado?
Seguirá trabajando en el restablecimiento de la democracia, la dignidad, la libertad y la propiedad de Venezuela. Todos, cada venezolano, contribuirá con su trabajo a que regrese a Venezuela la república de leyes, el Estado de Derecho que todos aspiramos. Solo es cuestión de tiempo.
¿Usted considera que Delcy Rodríguez es el instrumento indicado para llegar a la transición democrática?
Delcy Rodríguez se ha comprometido con Estados Unidos a lograr la estabilidad y a abrir el camino para la transición. Marco Rubio dijo que la prioridad es evitar que se pierda el control del orden en Venezuela. La persona que sustituya a Maduro debe garantizar la estabilidad, la liberación de los presos políticos, el cierre de los centros de tortura y la libre actuación de los partidos políticos. El interinato no es por tiempo indefinido, no se va a quedar. Va a estabilizar el país mientras se normaliza el funcionamiento del Estado y se producen las condiciones para el cambio.
¿Qué significa para los venezolanos la palabra transición en este momento?
Los venezolanos tenemos que actuar, no escudarnos en palabras mal definidas. El 28 de julio de 2024 los venezolanos votaron de manera contundente por un cambio radical de gobierno. Los porcentajes son elocuentes, a pesar de que no se le permitió a mucha gente inscribirse y a pesar de que fuera de Venezuela hay alrededor de 4 millones de electores. Los venezolanos hemos optado por un cambio y lo hemos expresado como lo pauta la Constitución. Ahora debemos rescatar las libertades democráticas, los derechos humanos fundamentales y recomponer las instituciones. Tenemos dos logros importantes: el liderazgo indiscutible de María Corina Machado y que los venezolanos han entendido la importancia de la libertad.
Muchos de nuestros problemas vienen de la intoxicación de socialismo de nuestros políticos. No criticaban ni denunciaban medidas del chavismo contrarias al interés nacional porque simpatizaban con algunas de esas ideas. Lo que ocurre en Venezuela no es un cambio de régimen sino un cambio total de sistema y dependerá de nuestra conducta.
¿De la vigilancia diaria de los ciudadanos?
La libertad está secuestrada por los propios ciudadanos, que por miedo se inhiben de hacer o decir cosas que piensan y sienten. El régimen de estos 27 años no solo acabó con el derecho a la vida, también conculcó la libertad. La gente no es libre. La gente no puede ni siquiera pensar en mandar un mensaje por WhatsApp. Mucho menos hablar libremente por teléfono, están intervenidos.
Los medios no tienen libertad para publicar lo que consideren relevante, importante o útil para los ciudadanos. Ninguna de las garantías básicas está vigente, pero ejercerlas es la mejor manera de darles vigencia. Una responsabilidad de los ciudadanos. Sí, hay mucho miedo. El día que se acabe el miedo recuperaremos nuestra libertad. Los ciudadanos tenemos que poner de nuestra parte. El acuerdo entre el gobierno que preside la señora Delcy Rodríguez y el gobierno que preside el señor Donald Trump prioriza el restablecimiento de las libertades. Se nombra mucho el petróleo, pero lo básico es liberar los presos, eliminar los centros de tortura y enjuiciar a los responsables. Restablecer la vigencia de los derechos fundamentales.

La comisión para la paz propuesta por la presidenta encargada pareciera ser para la reconciliación de los chavistas…
Probablemente les esté haciendo falta.
¿Hay un llamado a la reconciliación sin justicia?
Debe haber espacio para la convivencia, para no volver a caer en un régimen tan horrible. Dada la magnitud de los crímenes cometidos, el arrepentimiento tiene que manifestarse de manera clara y convincente para dar paso al perdón y a que se haga justicia. Por eso es muy importante que suelten plenamente a todos los presos políticos. Si no se enjuicia a los responsables de los centros de tortura será muy difícil la reconciliación.



