Italia exhibe a los excarcelados venezolanos que España silenció, rompiendo la lógica de rehenes diplomáticos impuesta por el régimen y aceptada discretamente por gobiernos europeos.
El gobierno venezolano inició una liberación parcial de presos políticos, pero impuso restricciones inmediatas: los excarcelados no pueden declarar, viajar ni participar en actividades públicas. Es libertad condicionada. No corrige la injusticia de las detenciones arbitrarias; solo cambia de jaula.
La operación se presenta como gesto institucional, pero responde a presión exterior. Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico, la administración interina en Caracas necesita oxígeno diplomático. Estados Unidos exige liberaciones para avanzar con cualquier discusión política. El régimen entiende el juego: suelta prisioneros, conserva el aparato represivo.
No hay lista oficial. La cifra cambia según quién la anuncie. El Ejecutivo habló de 116 liberados. Organizaciones independientes apenas verifican la mitad. Foro Penal confirmó 49 personas hasta este lunes Excarcelados enero13. El resto, en el limbo estadístico que caracteriza cada crisis venezolana: anuncios grandilocuentes, opacidad estatal, familias durmiendo frente a cárceles para saber si su ser querido respira.

Meloni recibe a excarcelados venezolanos
Italia rompe el silencio impuesto por Caracas y Madrid
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, recibió en Roma a varios de los ciudadanos con nacionalidad italiana liberados en Venezuela durante el proceso de excarcelaciones iniciado tras la caída de Nicolás Maduro. A diferencia de España, que ordenó a sus nacionales evitar declaraciones públicas, el gobierno italiano decidió exhibir el caso, agradecer a las familias por sostener campañas discretas y reiterar que Italia considera “arbitrarias” las detenciones. La reunión envió un mensaje político claro: Roma no aceptará que ciudadanos italianos sean utilizados como fichas de regateo. Los excarcelados relataron sus condiciones de reclusión y las restricciones que aún pesan sobre ellos. Meloni los escuchó en persona y aprovechó el encuentro para subrayar que la defensa de los derechos humanos no será sacrificada por conveniencia diplomática.
España vivió su propia versión, menos brutal pero igual instructiva. Madrid celebró discretamente la liberación de ciudadanos españoles, varios con doble nacionalidad, pero ordenó que no hablaran con la prensa.
El ministro José Manuel Albares lo calificó como “muy positivo”. Ningún discurso sobre la arbitrariedad, ningún reconocimiento claro de que en Venezuela hay presos políticos. La versión oficial redujo a los liberados en transeúntes accidentales “en el lugar equivocado en el momento equivocado”.
La obediencia fue forzada en Caracas y voluntaria en La Moncloa. El efecto fue idéntico: silenciar a la víctima para no perturbar al victimario.
La liberación de Rocío San Miguel, Biagio Pilieri, Enrique Márquez, activistas sindicales, militares de bajo rango y ciudadanos extranjeros ilustra el patrón.
Son dardos de presión acumulada, seleccionados para producir impacto mediático sin alterar la arquitectura del poder. La gran mayoría de los presos sigue adentro: entre 800 y 1.200, según ONG independientes.
Nadie en el gobierno venezolano ha admitido delito de Estado alguno. Nadie ha ofrecido reparación. Y ningún excarcelado tiene garantía de permanencia en libertad. La puerta giratoria carcelaria sigue activa.
La liberación de presos políticos no es una concesión humanitaria. Es una herramienta de poder. El chavismo suelta rehenes para ganar tiempo y legitimidad. España eligió mirar hacia otro lado y adoptar el silencio como política de Estado. En ambos extremos, los presos siguen siendo piezas negociables. La justicia aún no aparece en el tablero.
POLÍTICOS (dirigentes, activistas, asistentes)
| Rocío San Miguel | defensora de derechos humanos y analista militar | acusada de conspiración | Helicoide |
| Enrique Márquez | exdiputado y expresidente del CNE | acusado de intento de golpe | |
| Biagio Pilieri | dirigente nacional | detenido tras protestas | |
| Aracelis Balza | Vente Venezuela, estado Trujillo | detenida luego de la canonización José Gregorio Hernández | |
| Laverde | coordinación juvenil Vente Venezuela, estado Bolívar | ||
| Corredor | asistente del periodista Roland Carreño |
Grupo colectivo (sin nombres liberados aún por el Estado)
| Entre 8 y 12 dirigentes locales de Vente Venezuela | Rodeo I, La Crisálida, Helicoide |
| Militantes y coordinadores juveniles en estados regionales | Rodeo I, La Crisálida, Helicoide |
| Detenidos vinculados a protestas tras elecciones 2024 | Rodeo I, La Crisálida, Helicoide |
La liberación de dirigentes y activistas expone la naturaleza del conflicto venezolano: el poder encarcela adversarios no porque sean delincuentes, sino porque representan una amenaza política. La excarcelación no desmonta esa lógica, la confirma. Si la estructura del Estado considera delito organizar, criticar o competir en elecciones, la existencia de presos políticos seguirá siendo norma y no excepción. Los excarcelados vuelven a la sociedad con un mensaje implícito: su libertad depende de no desafiar al mismo sistema que los encarceló.
MILITARES O ASIMILADOS
| Larry Osorio | sargento segundo, Ejército | cuatro años y medio preso, acusado de terrorismo y odio | |
| Tres detenidos sin nombres publicados | imputados con delitos militares o de seguridad del Estado | Helicoide Rodeo I |
Los casos castrenses revelan un uso metódico del aparato judicial para controlar la disciplina militar. En regímenes autoritarios, los cuarteles suelen ser el primer frente de fractura. Venezuela lo sabe desde 2002. Cada sargento encarcelado funciona como advertencia interna: cualquier desobediencia se castiga con años de prisión preventiva, acusaciones delirantes y aislamiento. La excarcelación no muestra clemencia; demuestra que el régimen calcula el costo de mantener o soltar rehenes uniformados según la coyuntura.
CIVILES (no dirigentes, no activistas notorios)
| Identificados con datos parciales • Ciudadanos detenidos por drástica expansión de arrestos post–noviembre 2024 • Individuos encarcelados por “instigación” o “asociación” en protestas locales • Personas arrestadas en razias en Barinas, Miranda y Portuguesa | Bloques más nítidos del archivo • Mujeres recluidas en La Crisálida: 11 casos confirmados en fechas agosto–noviembre 2024 (sin identidad divulgada pública) • Grupo detenido en Rodeo I el 25 de noviembre de 2024: al menos 15 personas | Detenciones aisladas 10 abril 2024, PNB de Guanare 11 diciembre 2024, Sebin de Ciudad Bolívar 8 agosto 2024, Helicoide | Característica común • Ninguno tiene condena firme • Cargos genéricos: terrorismo, instigación, “odio”, asociación |
El grueso de las detenciones muestra la profundidad de la represión: el régimen no sólo castiga a líderes visibles, sino a ciudadanos anónimos que protestan, reclaman derechos o simplemente estaban en el lugar equivocado cuando la policía decidió llenar camiones. Allí se ve la ambición del poder: disciplinar a la sociedad entera. Cuando el Estado produce presos políticos al por mayor, la excarcelación parcial no es un avance, es un recordatorio de que la libertad, en Venezuela, nunca está garantizada.
EXTRANJEROS / DOBLE NACIONALIDAD
| • Andrés Martínez (España) | acusado de terrorismo |
| • José María Basoa (España) | acusado de terrorismo |
| • Ernesto Gorbe Cardona (España) | datos incompletos |
| • Miguel Moreno Dapena (España) | periodista científico detenido en estudio de campo |
| • Un ciudadano israelí-argentino | terrorismo imputado |
| • Al menos dos ítalo-venezolanos |
| Rasgos distintivos: • Arrestos vinculados públicamente por el gobierno a conspiraciones internacionales • Varios casos ubicados en frontera Amazonas o extracciones en altamar • Todos con relato procesal débil o inexistente • Todos excarcelados sin absolución | Coordenadas Políticos: núcleo opositor medio y alto rango, persecución abierta Militares: castigo ejemplar a desobedientes y chivos expiatorios Civiles: ancho de red represiva, detenciones masivas preventivas Extranjeros: fichas diplomáticas con valor negociable ante EE UU y Europa |
Los detenidos con pasaporte europeo son la versión contemporánea del rehén diplomático. El chavismo los captura porque le son útiles, no porque existan delitos verificables. Son moneda de cambio frente a Washington y Bruselas. La liberación de estas personas demuestra que el sistema carcelario venezolano es también una mesa de negociación: si el entorno internacional ofrece incentivos, el régimen entrega piezas; si no, las retiene. El derecho y el debido proceso no participan en la operación.


