El primer día en estado de conmoción

El primer día en estado de conmoción

Juramentaciones, detenciones de periodistas y controles armados marcaron una jornada sin disturbios, pero con vigilancia sostenida en la calle.

El día transcurrió sin disturbios. No hubo protestas en las calles ni enfrentamientos visibles. Sin embargo, desde temprano, algo había cambiado en el modo en que el poder se organizaba y se ejercía.

Mientras en el Parlamento se cumplían los rituales institucionales y se formalizaban juramentaciones, fuera de ese recinto comenzaron a registrarse detenciones, advertencias y controles que no respondían a un hecho puntual, sino a una lógica de prevención y vigilancia. La normalidad era solo aparente.

La declaración del Estado de Conmoción Exterior no irrumpió como un episodio aislado, sino como el marco bajo el cual se desplegó una jornada completa: del acto formal a la presión sobre la prensa, de la tarde contenida a la noche armada, hasta una madrugada en la que el control no se retiró.

En la sede de la Asamblea Nacional se realizó la instalación del nuevo período legislativo y la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina. El acto se desarrolló en el hemiciclo, con transmisión oficial y sin concentraciones en las inmediaciones del Parlamento.

Durante la misma sesión se produjo la juramentación de la nueva Asamblea Nacional. En el curso del acto, el hermano de la presidenta interina tomó la palabra y rompió en llanto mientras intervenía ante los diputados.

“No es fácil lo que estamos viviendo”, alcanzó a decir antes de interrumpir su intervención. Las imágenes circularon ampliamente. No hubo explicación oficial posterior.

La sesión parlamentaria concluyó conforme al programa oficial divulgado. No se reportaron incidentes dentro del recinto.

LO QUE LA EXCEPCIÓN NO AUTORIZA

El Estado de Conmoción Exterior previsto en la Constitución venezolana no habilita la delegación del uso de la fuerza en civiles armados ni la actuación de grupos paramilitares fuera de la cadena formal de mando. Tampoco autoriza detenciones arbitrarias, la revisión de teléfonos móviles sin orden judicial, la confiscación de equipos de trabajo ni la persecución por opiniones o registros informativos.

Incluso bajo estados de excepción, la Constitución y los tratados internacionales ratificados por Venezuela mantienen vigentes garantías inderogables, entre ellas el debido proceso, la integridad personal y la libertad de expresión. La responsabilidad por violaciones a estos derechos es individual y alcanza tanto a los autores materiales como a los superiores que ordenen, toleren o encubran los hechos.

Ese mismo día fue publicado en Gaceta Oficial el decreto que declaraba el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional. El texto establecía su vigencia inmediata y ordenaba la movilización de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

EL DÍA: LA PRENSA BAJO PRESIÓN

Durante el día se produjeron detenciones de periodistas en Caracas.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció la detención de al menos catorce periodistas mientras realizaban cobertura informativa en distintos puntos de la ciudad. A varios de ellos les incautaron teléfonos móviles, cámaras y equipos de trabajo. Parte del material registrado fue eliminado de los dispositivos: videos y audios fueron borrados.

“Les quitaron los equipos y les borraron el trabajo. Informar no es un delito”, denunció el SNTP en un comunicado difundido ese mismo día.

El gremio también denunció la ausencia de órdenes judiciales y la falta de información sobre los organismos actuantes. Algunos periodistas fueron liberados horas después; otros permanecieron retenidos durante más tiempo. No hubo pronunciamiento oficial.

Mientras se desarrollaban los actos institucionales y se registraban las detenciones, comenzaron a circular advertencias aisladas en redes sociales: evitar grabar, resguardar teléfonos, no circular por determinadas zonas.

La jornada avanzó sin reportes de disturbios, protestas ni enfrentamientos.

LA NOCHE: EL CONTROL EN LA CALLE

Con la caída de la noche, el registro cambió.

En videos difundidos en redes sociales se escucha a civiles armados ordenar: “Apaga el teléfono”. “Bájate del carro”. “Muéstrame lo que tienes ahí”.

Las imágenes muestran vehículos detenidos en vías principales, linternas apuntando al interior, hombres armados a los costados.

En varios registros se observan armas largas a la vista. Los controles no estaban identificados como operativos oficiales ni contaban con señalización visible.

Con la caída de la noche, el registro cambió.
En videos difundidos en redes sociales se escucha a civiles armados ordenar:
“Apaga el teléfono”.
“Bájate del carro”.
“Muéstrame lo que tienes ahí”.

Las imágenes muestran vehículos detenidos en vías principales, linternas apuntando al interior, hombres armados a los costados. En varios registros se observan armas largas a la vista. Los controles no estaban identificados como operativos oficiales ni contaban con señalización visible.

“Aquí nadie está grabando”, dice una de las voces registradas en uno de los puntos de control. En otro video, una orden corta se repite: “Revisa ese teléfono”.

Las revisiones se realizaron en accesos urbanos y arterias principales. Los registros muestran a los civiles armados decidiendo quién continuaba la marcha y quién debía detenerse.

No se reportaron disturbios ni concentraciones que motivaran esos controles.

Durante la noche circularon advertencias más insistentes. “Borra todo”. “No grabes”. “Devuélvete”. Los mensajes se repetían con variaciones mínimas, a medida que los videos se multiplicaban.

El vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, realizó recorridos por varias zonas de Caracas para supervisar el despliegue de los organismos de seguridad. Las imágenes del recorrido fueron difundidas oficialmente. No se informó de detenciones asociadas a esos recorridos.

Mientras los recorridos oficiales eran mostrados por canales institucionales, en la calle continuaban los controles ejecutados por civiles armados.

En otras ciudades del país se registraron denuncias de detenciones nocturnas tras revisiones de teléfonos. Los reportes indicaban retenciones vinculadas a fotografías, mensajes o publicaciones en redes sociales. En algunos casos se denunció la confiscación de los dispositivos.

De forma paralela, se difundieron videos de dirigentes identificados como responsables de estructuras de colectivos dando mensajes públicos rodeados de hombres armados. Las grabaciones fueron realizadas en espacios abiertos y difundidas sin ocultamiento. En los mensajes se hizo referencia a la defensa del proceso político y al control del territorio.

LA MADRUGADA: LA PERSISTENCIA

Con el avance de la madrugada, los controles no se levantaron.

Pasada la medianoche, civiles armados permanecían apostados en accesos y arterias principales. La circulación era reducida, pero no inexistente. Los vehículos que transitaban eran detenidos de forma selectiva. Las revisiones de teléfonos continuaron.

En varios registros se observa coordinación entre puntos de control. Las armas largas permanecían a la vista. No portaban identificación institucional visible.

Durante la madrugada continuaron circulando mensajes de advertencia. No se emitieron comunicados oficiales informando el levantamiento de operativos ni cambios en las medidas de control.

A primeras horas del día siguiente, algunos controles seguían activos. La ciudad amaneció con circulación parcial, presencia armada visible y denuncias acumuladas de detenciones, confiscaciones de equipos y revisión de teléfonos durante la noche.

El decreto de Estado de Conmoción Exterior seguía vigente. Los nombramientos anunciados el día anterior seguían en efecto. Las denuncias registradas no habían recibido respuesta oficial.

La detención de ciudadanos por publicaciones en redes sociales en Valencia confirma que lo que ocurre en Caracas no es una anomalía, sino un método. El Estado de Conmoción Exterior no ha activado una defensa nacional frente a una amenaza externa; ha habilitado un sistema de control interno que integra calles, prensa y teléfonos móviles.

Colectivos armados controlan vías con armas de dotación oficial. Periodistas son detenidos mientras cubren los hechos. Ciudadanos son arrestados por lo que publican en sus redes. La Fuerza Armada no aparece como garante del orden constitucional, sino como parte de un esquema donde la coerción se ejerce sin identificación clara y sin rendición de cuentas.

conmoción

No se trata de un vacío de poder. Sino de un poder que decidió no mostrarse como Estado de derecho y operar mediante excepción permanente, violencia delegada y miedo administrado.

La suma de evidencias es concluyente. Colectivos armados controlan vías, revisan vehículos y teléfonos, cercan periodistas, portan armas de dotación oficial y detienen ciudadanos por su actividad informativa o digital. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa documentó decenas de detenciones. En Valencia, más de 30 personas fueron arrestadas por lo que publicaron en redes sociales. En Caracas, la identificación política se ejecuta en la calle.

Todo ocurre bajo la vigencia de un decreto de Estado de Conmoción Exterior que ordena la movilización de la Fuerza Armada, pero que en la práctica habilita un esquema distinto: represión tercerizada, responsabilidades diluidas y violencia ejercida sin identificación institucional clara.
No hay caos. Hay método.

No hay ausencia del Estado. Hay una decisión: gobernar mediante excepción permanente, control social y miedo administrado.
La legalidad permanece en la Gaceta Oficial, en papel. La coerción, en manos de civiles armados.

Estado de conmoción: marco legal, actores y secuencia

Gaceta

El Estado de Conmoción Exterior fue declarado mediante decreto publicado en Gaceta Oficial con vigencia inmediata y alcance nacional. La figura está prevista en la Constitución venezolana como mecanismo excepcional ante amenazas externas. Su activación permite restricciones temporales de ciertas garantías, pero no suspende derechos inderogables ni habilita la actuación de fuerzas armadas irregulares.

Incluso bajo estados de excepción, la Constitución venezolana y los tratados internacionales ratificados por el país mantienen vigentes el debido proceso, la integridad personal, la libertad de expresión y la prohibición de detenciones arbitrarias. La responsabilidad por violaciones es individual y alcanza tanto a ejecutores directos como a superiores que ordenen, toleren o encubran los hechos.

ACTORES IDENTIFICADOS

Poder Ejecutivo

  • Delcy Rodríguez, juramentada como presidente interina.
  • Emisión del decreto de Estado de Conmoción Exterior.
  • Firma de nombramientos durante la jornada.

Poder Legislativo

  • Instalación de la nueva Asamblea Nacional.
  • Juramentación de sus autoridades para el período correspondiente.

Prensa

  • Periodistas nacionales e internacionales detenidos durante labores de cobertura.
  • Denuncias formales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa sobre incautación de equipos y borrado de material informativo.

Civiles armados

  • Grupos identificados como colectivos, visibles en controles nocturnos.
  • Presencia armada sin identificación institucional visible.

CRONOLOGÍA SINTÉTICA

Mañana

  • Instalación de la Asamblea Nacional.
  • Juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
  • Publicación del decreto de Estado de Conmoción Exterior.

Tarde

  • Detenciones de al menos catorce periodistas denunciadas por el SNTP.
  • Incautación de equipos y eliminación de registros informativos.

Noche

  • Aparición de controles armados ejecutados por civiles.
  • Revisión de vehículos y teléfonos móviles.
  • Difusión de mensajes públicos de dirigentes de colectivos.

Madrugada

  • Persistencia de controles armados sin anuncio oficial de levantamiento.
  • Circulación parcial de la ciudad y acumulación de denuncias.

HECHOS ACREDITADOS

  • Decreto de Estado de Conmoción Exterior publicado en Gaceta Oficial, con vigencia inmediata y alcance nacional.
  • Instalación de la Asamblea Nacional y juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
  • Detenciones de al menos catorce periodistas denunciadas por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, con incautación de equipos y borrado de material.
  • Registros audiovisuales de controles nocturnos ejecutados por civiles armados, con revisión de vehículos y teléfonos móviles.
  • Mensajes públicos difundidos por dirigentes de colectivos rodeados de hombres armados.
  • Persistencia de controles armados durante la madrugada sin anuncio oficial de levantamiento.
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