María Corina Machado dice que el proceso en marcha es irreversible y que Venezuela será el gran milagro latinoamericano
Delcy Rodríguez no encabeza una ruptura con el sistema represivo del chavismo. Lo gestiona. Lo dosifica. Y lo utiliza como ficha en una negociación de poder en la que la represión ciudadana funciona como moneda de cambio. María Corina Machado atribuye a Rodríguez una responsabilidad directa, antes y ahora, en el diseño y la ejecución del aparato de control que mantiene a la sociedad venezolana bajo amenaza permanente.
No se trata, advierte Machado, de excesos ni de herencias incómodas, sino de una política administrada desde el centro del poder.
La líder opositora expresó que la posición de la Casa Blanca servirá de ejemplo para los líderes mundiales que no han tenido la determinación de “llamar las cosas por su nombre” y enfatizó que ya “no hay excusas” para seguir negando lo que ocurre en Venezuela.
Dijo que el gobierno chavista, ahora liderado por Delcy Rodríguez, está obligado a desmantelarse a sí mismo. “Quienes han cooptado por décadas el control del Estado se dieron cuenta de que ahora enfrentan la fuerza de un pueblo organizado y de los aliados democrático”, dijo.
Venezuela está muy cerca de la libertad con el respaldo del presidente Donald Trump y del pueblo estadounidense, No debemos dudar del proceso en marcha ni vamos a descansar hasta lograr la transición. Venezuela será libre, que nadie lo dude”, dijo
Machado considera que la posición de la Casa Blanca servirá de ejemplo para los líderes mundiales que no han tenido la determinación de llamar las cosas por su nombre. “Ya no tienen excusas para negar lo que ocurre en Venezuela. Más allá de todos los crímenes de corrupción, narcotráfico, tráfico de seres humanos, de armas, todos sabemos que en Venezuela hay terrorismo de Estado”, manifestó.
Explicó que el gobierno chavista que dirige Delcy Rodríguez está obligado a desmantelarse a sí mismo. “Entiendo que la presidenta encargada genere preocupación entre la ciudadanía, pero como sustituta de Maduro solo está cumpliendo las órdenes que le da la Casa Blanca para que desaparezcan algunas estructuras que los han mantenido en el poder, como la represión. Tienen que liberar a los presos políticos, pero también eliminarles además de las rejas, las medidas cautelares y restituirles sus derechos ciudadanos. Han salido de las cárceles pero todavía viven en terror”, manifestó.

Exigió el cierre inmediato de todos los centros de torturas y garantizar que los periodistas no sufran censura ni persecuciones, que los exiliados puedan regresar, y que cesen las desapariciones forzadas.
“Delcy Rodríguez no está ahí por iniciativa propia o cómoda; está cumpliendo órdenes. Si algo demostró el 3 de enero es que tenía que haber una amenaza real y fuerza real. El costo de quedarse en el poder tenía que ser más alto que el costo de la salida para que se diera este cambio de actitud en el régimen. Vivimos una nueva fase”, afirmó.
Regresaré a Venezuela como millones de venezolanos
Afirmó que regresará a Venezuela lo antes posible. “Son millones de venezolanos. Es un proceso irreversible. Vamos a convertir a Venezuela en el milagro latinoamericano”, añadió.
Señaló que es un proceso complejo que implica desmontar una estructura que ha estado casi 30 años en el poder y que ha tenido como aliados a Rusia, China e Irán. “El chavismo cedió territorio venezolano para que operaran grupos terroristas como Hezbolá y Hamás, así como cárteles del narcotráfico y la guerrilla colombiana”, resaltó.
Dijo que dentro de la institución militar también existe, como en la población civil, una estructura criminal de terror. “Una de las urgencias y las prioridades más importantes es desmantelar la estructura de terrorismo de la Casa Militar y la DGCIM, que son organizaciones que han cometido delitos. Hay que neutralizar este terror”, planteó.
Denunció que Delcy Rodríguez, desde que asumió la Vicepresidencia de la República, ha sido la encargada de supervisar la represión. “Los centros de tortura han estado bajo su dirección. Es responsable directa y ha sido parte del diseño de bypasear las sanciones y la justicia de Estados Unidos para seguir haciendo transacciones financieras con países enemigos de Estados Unidos. Queda muy claro cuál es su perfil y no puede presentarse como interlocutora creíble en un proceso democrático”, expresó
Manifestó que siente que hay una comprensión profunda de que esto es un problema de libertad frente a una tiranía, de democracia frente a un sistema criminal que ha secuestrado a todo un país.
La represión como moneda de negociación del interinato
Delcy Rodríguez no encabeza una ruptura con el sistema represivo del chavismo. Lo gestiona. Lo dosifica. Y lo utiliza como ficha en una negociación de poder en la que la represión ciudadana funciona como moneda de cambio.
Machado le atribuye a Rodríguez una responsabilidad directa, antes y ahora, en el diseño y la ejecución del aparato de control que mantiene a la sociedad venezolana bajo amenaza permanente. No se trata, advierte, de excesos ni de herencias incómodas, sino de una política administrada desde el centro del poder. En el nuevo escenario, Delcy Rodríguez actúa como ejecutora de órdenes, no como reformadora del sistema.
La excarcelación de presos políticos que el régimen presenta como gesto de distensión, puede ser una jugada. Machado dice que la mayoría de los liberados sigue sometidos a procesos abiertos, medidas cautelares y restricciones que los mantienen bajo amenaza judicial. “Salen de prisión, pero no recuperan la libertad”, insiste.
La estructura de intimidación también se mantiene activa en la calle. Colectivos armados continúan generando zozobra, amenazando a ciudadanos y operando con total impunidad. El mensaje es inequívoco: la represión no desaparece, se redistribuye.
La dirigente opositora advierte que no hay una transición, sino un reajuste interno del poder, en el que una facción del régimen desmonta a otra bajo amenaza externa. Mientras la represión siga siendo administrada como herramienta de negociación y no desmantelada de raíz, no habrá transición posible.
Cambiar presos por tiempo no equivale a desmontar un sistema de terror. Es apenas una pausa calculada. Machado sostiene que la represión no ha sido desmontada, sino administrada. Mientras el régimen exhibe excarcelaciones parciales como gesto político, en la calle persiste el mismo mecanismo de control social.
Un testimonio reciente de un excarcelado confirma ese esquema. Tras recuperar la libertad formal, denunció que continúa bajo amenaza directa de colectivos armados que operan con impunidad y sin cierre de los procesos judiciales abiertos en su contra. El mensaje es explícito: el castigo no terminó.
Machado insiste en que la represión no ha cesado; cambió de forma. Mientras los colectivos sigan actuando y los expedientes permanezcan abiertos, la libertad será condicional y el terror seguirá siendo una herramienta política.



