Gustavo Gabriel Rivara, liberado el 2 de febrero, afirmó que allí vio “mujeres detenidas con hijos, separadas de su familia, gente toda inocente, sin proceso judicial.
Estuvo un año preso en el Sebin, incomunicado y sin ningún derecho, se lo recordaban cada vez que se quejaba por tener esposas y arnés. “Imagínate que estás en Guantánamo”, le decían al argentino Gustavo Gabriel Rivara. Fue liberado el 2 de febrero pasado y 14 días después fue entrevistado en Colombia, Ibagué, por Radio Rivadavia.
No era el único extranjero recluido en El Helicoide. “Había guerrilleros colombianos, un par de narcotraficantes bastante famosos y pesados, yo era el único argentino en El Helicoide. Nos tenían en un sitio muy sucio, bajo tierra y con luz artificial perenne. Todo el tiempo estábamos alertas, te despiertan muy temprano y pasan lista. No grababan todo el tiempo, había cámaras hasta en los baños”, describió.
Rivara vio mujeres detenidas con hijos, separadas de su familia, gente toda inocente, sin proceso judicial. Fue detenido el 18 de enero de 2025 en la ciudad de Barinas cuando intentaba regresar a Colombia, por donde ingresó “de manera irregular”. Después de 10 meses encarcelado fue llevado a la justicia por primera vez. Lo acusaban de traición a la patria. “Nunca creí que me soltarían, daba por hecho que moriría en la cárcel”, confesó.
Todavía quedan en las cárceles de Venezuela más de 600 presos políticos, solo se han constatado 444 excarcelaciones, entre ellos los argentinos Rivara y Roberto Baldo. Siguen privados de libertad y de derechos, el gendarme Nahuel Gallo y el abogado Germán Giuliani, que tampoco cometieron delito alguno



