Además del dispositivo de rastreo satelital, el líder opositor afronta prohibición absoluta de declarar a la prensa y de usar redes sociales
LUDMILA VINOGRADOFF
Caracas. Especial para Clarín
Las cadenas no se rompieron con la salida de prisión. El régimen chavista de Delcy Rodríguez excarceló este domingo a 35 presos políticos con medidas cautelares, pero a tres de ellos les impuso controles más severos: tobilleras electrónicas, arresto domiciliario y restricciones de comunicación.
Los afectados son los opositores Juan Pablo Guanipa, Perkins Rocha y Freddy Superlano, quienes llevan un grillete en el pie derecho, similar al que se usa con reclusos considerados de alto riesgo de fuga. Además, deben permanecer en sus casas, no pueden salir del país, tienen prohibido declarar a la prensa y deben presentarse mensualmente ante los tribunales.

El caso de Guanipa –dirigente de Primero Justicia y aliado cercano de María Corina Machado– generó una fuerte reacción. Estuvo un año y medio detenido en el Helicoide y, al salir, fue recibido por familiares y amigos que lo alzaron en hombros.
Horas después, sin embargo, un grupo de agentes encapuchados volvió a detenerlo. Antes había recorrido Caracas en moto con una bandera venezolana. La recaptura ocurrió a las 23.45 del domingo, según denunció su hijo Ramón en redes sociales.
En 2017 Juan Pablo Guanipa ganó las elecciones a la Gobernación del Zulia, pero no llegó a ejercer formalmente el cargo porque se negó a juramentarse ante la írrita e ilegítima Asamblea Nacional Constituyente que convocó Nicolás Maduro.
Guanipa pasó la noche en una sede de la Policía Nacional Bolivariana en Maripérez y el martes fue trasladado a su casa en Maracaibo. Ramón Guanipa mostró la boleta de excarcelación, en la que —afirma— solo figuraban la prohibición de salir del país y la obligación de presentarse cada 30 días ante tribunales, sin restricción para hablar con la prensa.
Vigilancia extrema y censura
El líder opositor enfrenta ahora condiciones más severas: grillete electrónico, prohibición absoluta de hacer declaraciones a la prensa o publicar en redes sociales, y la custodia permanente de dos funcionarios policiales en el exterior de su residencia.
En el caso de Perkins Rocha, asesor político de Machado, su familia difundió imágenes del grillete. Su esposa declaró: “Rocha tiene tobillera electrónica, pero sus ideas no”, y exigió la liberación plena de todos los presos políticos.
Freddy Superlano enfrenta un esquema similar: arresto domiciliario, prohibición de declarar y viajar al exterior, y vigilancia electrónica.
El chavismo estrenó este tipo de control con presos políticos el domingo pasado. La medida sorprendió a muchos venezolanos, que no habían visto antes estos dispositivos aplicados a detenidos por razones políticas. Para defensores y familiares, contradice el discurso de reconciliación que acompaña al proyecto de Ley de Amnistía que la Asamblea Nacional se dispone a aprobar tras un proceso de consultas.
El abogado Omar Mora Tosta calificó de “incomprensibles” las medidas contra Guanipa y Rocha y recordó que aún quedan más de 600 presos políticos, mientras que la ONG Foro Penal contabiliza más de 420 excarcelaciones recientes.
Desde el oficialismo, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, afirmó que los opositores “creyeron que podían hacer lo que les da la gana” y los acusó de cometer “una estupidez”.
María Corina Machado condenó la nueva detención y habló de “tiranía”. Se preguntó si en Venezuela está prohibido relatar lo vivido en prisión y describir “el horror” de la represión.
La Conferencia Episcopal Venezolana se sumó a los reclamos. Exigió liberación plena, amnistía general y elecciones libres. Los obispos pidieron que la ley sea amplia, inclusiva y producto de consultas con la sociedad civil.
La comisión parlamentaria encargada del proyecto se ha reunido con gremios profesionales, abogados, periodistas y familiares de detenidos. La aprobación definitiva está prevista para el jueves.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa solicitó que la norma reconozca la persecución contra periodistas. Su secretario general, Marco Ruiz, señaló que hay 59 comunicadores judicializados, cuatro encarcelados, dos bajo arresto domiciliario y al menos 20 en el exilio.
En las casi 12 horas que Guanipa estuvo en libertad el domingo, visitó a familiares de presos, recorrió Caracas en caravana, gritó consignas frente al Helicoide y pidió elecciones. Poco después fue detenido otra vez. La Fiscalía alegó que violó sus condiciones y solicitó arresto domiciliario.
“Está en mi casa en Maracaibo”, escribió Ramón Guanipa en la cuenta de X de su padre. “Sigue injustamente preso, porque casa por cárcel sigue siendo prisión”.
La nueva detención ocurre mientras se discute una amnistía que abarcaría los 27 años de chavismo en el poder, impulsada por Delcy Rodríguez, quien gobierna tras la captura de Nicolás Maduro en enero durante una incursión militar estadounidense.
Familiares de detenidos protestaron esta semana frente a la Asamblea Nacional para exigir celeridad. “Amnistía ya”, gritaban. Andreína Baduel, del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, afirmó que el aplazamiento de la sesión “prolonga el dolor de las víctimas” y calificó el caso Guanipa como “un mensaje ejemplarizante”.
Baduel es hija del general Raúl Isaías Baduel, fallecido en prisión en 2021, y hermana de Josnars Adolfo Baduel, detenido desde hace cinco años.
La ONG Foro Penal denunció que las excarcelaciones con arresto domiciliario y restricciones constituyen “mecanismos sistemáticos de control represivo” y, a su juicio, equivalen a crímenes de lesa humanidad. Su director, Alfredo Romero, sostuvo que no hay libertad real cuando la persona permanece privada de movimiento y vigilada en su hogar.
Guanipa enfrenta ahora un esquema más estricto: grillete electrónico, prohibición total de hablar con la prensa o publicar en redes y custodia policial permanente frente a su vivienda.
El Parlamento, controlado totalmente por el oficialismo, avanza en paralelo con la ley de amnistía, ya aprobada en primera discusión y pendiente de un segundo debate decisivo.



