Ante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado para examinar la política estadounidense hacia Venezuela, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que la intención es que los venezolanos tengan un gobierno democráticamente elegido y que actúe democráticamente.
Marco Rubio no prometió una transición rápida ni un desenlace limpio ante el Congreso de Estados Unidos. El secretario de Estado trazó una hoja de ruta larga, condicionada y vigilada para Venezuela. “Va a tomar tiempo”, dijo. Aclaró que cualquier elección convocada en el corto plazo carecería de legitimidad: no existen garantías mínimas para la oposición, acceso a medios, participación plena en las boletas y ni levantamientos de vetos políticos.
Rubio dijo que el objetivo final de Washington, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, será la construcción de una nación libre, próspera y aliada. “El primer movimiento no fue electoral sino de contención: estabilizar un país al borde del colapso institucional”, añadió.
Rubio explicó que, tras la salida de Maduro, el riesgo inmediato no era la restauración automática de la democracia sino una implosión interna con impacto regional. Para evitar una guerra civil y un nuevo éxodo masivo hacia Colombia, Estados Unidos optó por una interlocución directa con quienes hoy controlan el aparato estatal y las Fuerzas Armadas. Habló de canales “honestos y respetuosos” con las autoridades que ejercen control territorial y defendió una estrategia pragmática: preservar el orden básico mientras se empujan cambios políticos.
Parte de esa política incluye flexibilizar restricciones sobre el petróleo venezolano, autorizando su venta a precio de mercado bajo esquemas de supervisión internacional. Según Rubio, los ingresos se destinan a áreas críticas —salud, seguridad, funcionamiento administrativo— con presupuestos sometidos a revisión mensual, un intento por evitar que los recursos financien redes clientelares o estructuras paralelas.
Más adelante vendría la normalización: reintegrar a Venezuela a los circuitos diplomáticos y financieros, reactivar su economía y reinstalar estándares institucionales. Rubio habló de reglas claras y de respeto al Estado de derecho como condiciones para atraer inversión y desmontar años de aislamiento.
En su repaso del pasado reciente, defendió la operación que terminó con la captura de Maduro y de Cilia Flores. Los describió como un bloqueo para cualquier reforma y recordó que anteriores intentos de negociación fracasaron por incumplimientos reiterados. Cargó contra acuerdos impulsados durante la administración de Joe Biden, que —según su versión— aliviaron al régimen sin forzar elecciones creíbles.
Aun así, sostuvo que Maduro había “perdido” unos comicios ampliamente cuestionados en los que la oposición se presentó con Edmundo González mientras Machado seguía vetada. Para Rubio, el momento actual marca una ruptura con dos décadas de inmovilismo: citó la cooperación antinarcóticos y los esfuerzos por reducir la influencia de Irán, China y Rusia como señales de un nuevo equilibrio en Caracas.
El mensaje, sin adornos, fue doble. Washington no espera milagros inmediatos y no avalará urnas sin garantías. Pero tampoco apuesta por el vacío. Entre la contención y la presión política, Rubio dibujó una transición vigilada, gradual y todavía frágil, en la que el calendario democrático depende menos de anuncios que de hechos verificables sobre el terreno.
Se requiere tiempo
Marco Rubio dijo que luego de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero se «requiere tiempo» para que la transición a la democracia en Venezuela se haga de la mejor manera posible. Hizo énfasis en que se deben llegar a muchos acuerdos políticos, para que se pueda llegar al punto de la transición. «Existen muchas oposiciones en Venezuela, incluso personas que son profundamente chavistas y que no quieren Maduro. “Tomará tiempo volver a ver elecciones democráticas”, reiteró.
“Pensamos preparar elecciones presidenciales “libres y justas” en un plazo de meses, no de semanas. El Partido Socialista Unido de Venezuela podrá competir, pero sin ventajas estructurales: control de medios, encarcelamiento de adversarios, manipulación del conteo. Nadie está pidiendo que el PSUV desaparezca”, dijo.
Al ser criticado por trabajar con funcionarios del chavismo, Rubio dijo que desde EE UU se busca un proceso de recuperación y transición»en Venezuela, que no se puede hacer de inmediato. «No confundamos estabilización con transición. Sino llegabamos a un acuerdo, y si no se entregaba una cierta cantidad de dinero al Banco Central de Venezuela, habría habido un colapso. Veríamos a un millón de personas cruzando la frontera y saliendo del país», aclaró.
Rubio aclaró que aunque no reconozca al chavismo en el gobierno y en la Asamblea Nacional «hay que ser realista». Las «instituciones políticas y las Fuerzas Armadas siguen con el régimen. «Es imposible que hacer todo, pero en cinco meses el país no será el mismo que vemos hoy. Por primera vez en 14 años existe esperanza de que haya una recuperación económica en Venezuela. No tenemos la certeza que las cosas van a mejorar, per existe la posibilidad de que mejore», añadió.
No intervención militar a corto plazo
Rubio aseguró que a corto plazo el gobierno estadounidense no tiene intenciones de realizar otra intervención militar en Venezuela. “No tenemos intenciones de realizar más operaciones militares . Los únicos infantes de marina que verán en territorio de venezolanos serán los que custodien nuestra embajada en Caracas”, dijo.
No obstante, el funcionario agregó que si hay una fábrica de drones iraníes operando en Venezuela, el presidente de EE UU, como comandante en jefe de la fuerza armada estadounidense, se reserva el derecho de tomar acciones para «garantizar la seguridad ante una amenaza inminente. «No creemos que sea el caso en Venezuela, pero manejamos las opciones», añadió.
Resaltó que Estados Unidos “no está en guerra contra Venezuela”, sino que fue una operación para arrestar a dos “narcotraficantes” que serán juzgados en por un tribunal federal en Nueva York. “Con Delcy Rodríguez hemos establecido una línea de comunicación productiva y respetuosa mientras avanzamos en la fase de estabilización y recuperación. Queremos alcanzar una fase de transición donde quedemos con una Venezuela próspera, estable y donde todos sean representados con elecciones libres y justas”, asentó.
“No es un sistema normal”
Sobre sus contactos con Delcy Rodríguez, la presidenta interina, Rubio admitió que en la actualidad Venezuela no se gobierna con un sistema normal. “Se ha manejado por la corrupción, y ahora se encuentra en una primera fase de transición. Todo ese dinero por los ingresos del petróleo, que era mal manejado y beneficiaba a Rusia y China, ahora será administrado por EE UU, a través de una cuenta bloqueada por nuestra Administración”, dijo.
«Venezuela no requerirá dinero de Estados Unidos para reconstruirse, ni para estabilizar la transición. No estamos gastando dinero en Venezuela en este momento más allá de lo que cueste mantener nuestra embajada. Al normalizarse industria petrolera, Venezuela resultará beneficiadas. Estabilizar la industria petrolera será fundamental para haya inversiones de las grandes empresas.
«Vamos a ver como tratan a los presos políticos»
Marco Rubio aseguró que la administración de Trump está haciendo seguimiento de las excarcelaciones de los presos políticos en Venezuela, como condición para seguir avanzado en las relaciones con el chavismo. «Todavía hay muchos presos políticos, pero hemos visto que se han ido liberando a medida que pasa el tiempo. Es un punto que estamos observando muy de cerca y seguiremos pidiendo su liberación», dijo.
De acuerdo a la organización Foro Penal, desde el anunció de Jorge Rodríguez sobre las liberaciones, se han excarcelado más de 200 presos políticos, pero con medidas cautelares.



