El panorama para el ejercicio del periodismo independiente en América Latina enfrenta una de sus crisis más profundas debido a la violencia física, el acoso judicial y el alcance global de los regímenes autoritarios. Así lo advirtió el abogado mexicano Leopoldo Maldonado en su primera entrevista tras asumir como nuevo Relator Especial sobre la Libertad de Opinión y de Expresión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), publicada en exclusiva por el servicio en español de la Deutsche Welle.
Maldonado, quien lideró durante casi 14 años la reconocida organización internacional de derechos humanos Artículo 19, deja su gestión con un balance alarmante. Aunque destaca la solidez institucional de la ONG, señala con preocupación que los índices de censura y agresiones en México y la región empeoran año tras año. El asesinato de comunicadores sigue siendo la herida más grave del sector; un ejemplo reciente es el homicidio en México del periodista ambiental Alex Serna, un crimen que también fue condenado por la organización Reporteros Sin Fronteras debido al riesgo que enfrentan los reporteros que cubren temas ecológicos.
El exilio y la persecución sin fronteras
Uno de los fenómenos más críticos abordados por el nuevo funcionario de la ONU es el exilio forzado de periodistas provenientes de naciones como Nicaragua, Cuba y Venezuela. Históricamente, países como México funcionaron como zonas de refugio, pero el Relator advierte que las convenciones internacionales y el derecho de asilo están siendo vulnerados por los mismos Estados receptores, quienes llegan a violar el principio fundamental de no devolución del Estatuto de los Refugiados.
A esto se suma la llamada “represión transnacional”. Según Maldonado, el brazo largo de los gobiernos dictatoriales ya no respeta las fronteras geográficas, persiguiendo y hostigando a los comunicadores incluso cuando se encuentran en el extranjero. Ante esta ruptura del orden internacional, el Relator planea coordinar esfuerzos con otras oficinas de las Naciones Unidas para exigir que los Estados reafirmen sus compromisos mínimos de protección.

El oligopolio de las grandes tecnológicas
Más allá de la violencia física, la era digital introduce peligros sofisticados. Maldonado hizo hincapié en el hostigamiento judicial —que busca la autocensura de los medios mediante demandas millonarias— y en la violencia digital de género orientada a silenciar a mujeres periodistas y activistas.
Sin embargo, el núcleo del debate tecnológico radica en lo que define como un “oligopolio opaco” de las redes sociales. El Relator criticó que los propietarios de estas plataformas —citando el poder que ostenta Elon Musk al frente de la red social X (antes Twitter)— manejen la conversación pública bajo intereses económicos, políticos e ideológicos particulares. Al controlar los algoritmos y la Inteligencia Artificial sin transparencia, las plataformas actúan simultáneamente como “dueños de la cancha, del balón y el árbitro”, acelerando los procesos de polarización y desinformación global.
Maldonado también denunció el impacto económico estructural que sufren los proyectos periodísticos independientes, dado que las grandes empresas tecnológicas violan sistemáticamente la propiedad intelectual de los reporteros al utilizar sus contenidos sin la debida retribución.
Regulación democrática y el rol del periodismo
Frente al argumento corporativo de que cualquier control estatal equivale a censura, el experto de la ONU aclaró que la autorregulación de las empresas fracasó. Su propuesta defiende una transición hacia una regulación democrática basada estrictamente en los estándares internacionales de derechos humanos, que garantice la transparencia algorítmica y el debido proceso para apelar la remoción de contenidos o cuentas.
Al ser consultado sobre el modelo de Brasil —país que obligó a Musk a registrar una oficina legal, pagar multas y bloquear perfiles bajo el amparo de su Marco Civil de Internet—, Maldonado admitió que es un avance importante, pero advirtió que las respuestas aisladas de un solo país no bastarán frente a corporaciones respaldadas por potencias globales. Se requerirán, por lo tanto, marcos normativos regionales e internacionales.
Finalmente, el Relator envió un mensaje de resiliencia para el gremio periodístico en tiempos de “infoxicación” o sobresaturación informativa. Recordó que el verdadero papel del periodismo no es agradar al poder público ni a los poderes fácticos, sino hablarle directamente a la sociedad. En un mar de datos sin verificar, la labor de curaduría, método y sistematización de la prensa profesional es, según sus palabras, más vigente y necesaria que nunca para salvaguardar la democracia.


