A menos de un mes de la entrega de mando presidencial, Colombia vive una de las peores crisis políticas de las últimas décadas. El presidente Gustavo Petro se negó a reconocer la victoria del presidente electo Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta del 21 de junio, lo que provocó que el mandatario electo suspendiera el proceso de empalme y lo acusara directamente de preparar un “golpe de Estado”.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Petro afirmó: “El presidente de Colombia es Iván Cepeda” y aseguró que “Abelardo no ganó las elecciones”, cuestionando la legitimidad de los resultados sin presentar hasta el momento pruebas concluyentes ante las autoridades electorales. El presidente saliente ha mencionado supuestas irregularidades en los formularios E-14 y ha llamado a la “resistencia civil pacífica” ante lo que considera un “gobierno ilegítimo”.
Por su parte, Abelardo de la Espriella, el abogado y empresario conservador respaldado por sectores de derecha, reaccionó con dureza. Este martes suspendió toda la transición y señaló:
“Petro y Cepeda iniciaron su plan B para quedarse en el poder a como dé lugar y lo quieren hacer a través de un golpe de Estado”.
De la Espriella pidió a las Fuerzas Militares “cumplir su juramento de proteger la Constitución” y no obedecer órdenes que vayan en contra del orden democrático. “No podemos estar sentados a la mesa con una banda de golpistas y corruptos”, agregó.
Antecedentes de la tensión
La crisis se suma a meses de fricciones. Durante su gobierno, Petro ha impulsado reformas sociales profundas y ha propuesto en varias ocasiones una Asamblea Nacional Constituyente para superar los bloqueos del Congreso, una iniciativa que la oposición califica de inconstitucional y riesgosa para la democracia. En 2025, un intento similar de convocar una consulta popular por decreto generó una fuerte crisis institucional.
Sectores opositores y analistas ven en las declaraciones actuales de Petro una estrategia para deslegitimar al sucesor, movilizar sus bases y presentarse como víctima de una persecución, en medio de investigaciones pendientes sobre el financiamiento de su campaña de 2022.
Reacciones
- Foro Madrid y diversos sectores de la derecha iberoamericana denunciaron un posible “autogolpe” para “robar la victoria al pueblo colombiano”.
- Desde el Pacto Histórico, se defiende que Petro solo está denunciando irregularidades y que entregará el poder el próximo 7 de agosto, tal como lo ha reiterado en algunos mensajes.
- Analistas consultados advierten que la polarización extrema pone en riesgo la estabilidad institucional y la tradición democrática colombiana, que no registra un golpe de Estado exitoso desde 1953.
Hasta el cierre de esta edición, el empalme entre los equipos de gobierno permanece suspendido y no se ha programado una reunión directa entre Petro y De la Espriella. Las instituciones —en especial la Corte Constitucional, el Consejo Nacional Electoral y las Fuerzas Armadas— se convierten en árbitros clave para garantizar una transición pacífica.
La comunidad internacional sigue con atención los acontecimientos en el segundo país más poblado de Sudamérica. Cualquier escalada podría tener repercusiones en la economía, la seguridad y la inversión extranjera en Colombia.


