Un violento terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto a las 7:34 a. m. (hora local), dejando un saldo parcial de 47 personas fallecidas, cientos de heridos y graves destrozos materiales. El sismo, que tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se sintió con fuerza en gran parte del territorio nacional y encendió las alarmas de emergencia en las principales ciudades del país.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) confirmó que la profundidad del movimiento telúrico se ubicó entre los 82 y 96 kilómetros, lo que evitó una tragedia aún mayor en la zona costera, permitiendo a la Autoridad Marítima Colombiana descartar de inmediato cualquier amenaza de tsunami para el litoral Pacífico.
Pereira y Cali: Los focos de la tragedia
El departamento de Risaralda concentra el mayor número de pérdidas humanas hasta el momento. En Pereira, las autoridades locales confirmaron el fallecimiento de al menos 18 personas debido al colapso de estructuras residenciales y comerciales. Además, el Aeropuerto Internacional Matecaña sufrió severos daños en su infraestructura terminal, lo que obligó al cese inmediato de sus operaciones.
Por su parte, en Cali, el panorama es crítico. El alcalde Alejandro Éder informó sobre el derrumbe total o parcial de al menos 20 edificaciones. Ante la magnitud de la emergencia y la sospecha de que decenas de personas permanecen atrapadas bajo los escombros, unidades especializadas de bomberos y rescatistas de Medellín y Bogotá se han desplazado hacia la capital del Valle del Cauca para apoyar los trabajos de remoción y salvamento.
Daños generalizados en el Eje Cafetero y Chocó
La ola de destrucción se extendió con fuerza por los departamentos vecinos:
- Manizales: Reportó fallas estructurales graves en múltiples viviendas y una afectación visible en una de las torres de la emblemática Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario.
- Quibdó: La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, reportó pánico generalizado, desprendimiento de fachadas y decenas de heridos que colapsaron los centros de salud locales.
- Bogotá y Medellín: El movimiento telúrico provocó evacuaciones masivas de edificios de oficinas y viviendas. En la capital antioqueña, el Metro suspendió de manera temporal varias de sus líneas comerciales para realizar inspecciones de seguridad en los viaductos, reanudando el servicio horas después tras descartar daños estructurales.
Respuesta gubernamental y parálisis aérea
El recién posesionado presidente de la República, Abelardo de la Espriella, instaló de urgencia un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Bogotá antes de abordar un vuelo hacia la región del Eje Cafetero para liderar la atención de los damnificados en los puntos más críticos.
Como medida preventiva, la Aeronáutica Civil ordenó la suspensión temporal de operaciones aéreas en los terminales de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Buenaventura y el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón de Palmira, que sirve a Cali, con el fin de evaluar posibles grietas en pistas y torres de control.
El sismo también fue percibido de forma moderada en zonas fronterizas de Panamá y Ecuador, aunque las autoridades de ambos países informaron que no se registraron víctimas ni daños materiales de consideración en sus territorios. Las labores de búsqueda en Colombia continúan a contrarreloj bajo el temor de nuevas réplicas.


