Arcadia Foundation hizo pública una carta abierta al presidente Donald J. Trump en la que plantea que la nueva relación energética entre Estados Unidos y Venezuela no debe limitarse al petróleo, sino convertirse en el punto de partida de una asociación estratégica capaz de atender también una de las grandes cuestiones históricas pendientes de la Nación venezolana: el Esequibo.
La carta sostiene que el escenario abierto en 2026 coloca a Washington en una posición excepcional para utilizar su influencia sobre Guyana y Venezuela con un propósito concreto: sentar a ambos países en una negociación bilateral seria que permita alcanzar, entre ellos mismos, una solución justa y definitiva de la controversia.
Arcadia recuerda las profundas asimetrías que rodearon el Laudo Arbitral de 1899, la relevancia del Acuerdo de Ginebra de 1966 y el debilitamiento de la posición venezolana durante los años del chavismo. Sobre esa base, advierte que una relación económica concebida para prolongarse durante generaciones exige también estabilidad política, seguridad jurídica y certeza territorial.
La tesis de la carta es sencilla: si Estados Unidos aspira a convertirse en un socio duradero de Venezuela, su relación con el país no puede medirse únicamente por reservas, inversiones o barriles. Ayudar a abrir el camino hacia una solución justa del Esequibo demostraría que Washington comprende también los intereses históricos esenciales de Venezuela.
El petróleo abre una nueva relación comercial; el Esequibo puede convertirla en una alianza histórica.


