El Niño amenaza con empujar a más de 16 millones de latinoamericanos a la inseguridad alimentaria aguda hasta 2027

El Niño amenaza con empujar a más de 16 millones de latinoamericanos a la inseguridad alimentaria aguda hasta 2027

Un poderoso episodio de El Niño, que podría convertirse en uno de los más intensos registrados desde 1950, amenaza con agravar de forma significativa la inseguridad alimentaria en algunas de las regiones más vulnerables del planeta hasta finales de 2027. Según un análisis reciente del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, el fenómeno meteorológico empujaría a al menos 49 millones de personas adicionales a la inseguridad alimentaria aguda en 45 países ya afectados, elevando el total de 225 millones a 274 millones de personas (un incremento aproximado del 22 %).

En Latinoamérica y el Caribe se prevé uno de los aumentos más pronunciados: más de 16 millones de personas podrían verse afectadas. Centroamérica registraría el mayor incremento proporcional de todas las regiones analizadas, con un 83,1 %. Sudamérica y el Caribe podrían sumar, cada una, más de 12 millones de personas adicionales en situación de crisis alimentaria.

El comunicado del PMA del 5 de agosto de 2026 y la cobertura de UN News coinciden en que El Niño alcanzaría su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, pero sus efectos se prolongarían durante todo 2027 por el impacto en los ciclos de cosecha posteriores. “El Niño representa una grave amenaza para la seguridad alimentaria de millones de personas que ya son vulnerables. Cuanto antes ayudemos a las familias a prepararse para estos desastres climáticos, mayor será nuestra capacidad para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”, afirmó Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA.

Jean-Martin Bauer, director del Servicio de Análisis de Seguridad Alimentaria y Nutrición del PMA, subrayó ante la prensa que “estos son eventos que en el pasado han provocado hambre a gran escala”. Según reportes de Reuters basados en el análisis del PMA, existe un 81 % de probabilidad de que se trate de un episodio muy intenso, con temperaturas de la superficie del mar en sus niveles más cálidos desde al menos 1982.

Impactos diferenciados y riesgos en la región

El fenómeno altera los patrones globales de lluvia y temperatura. En Centroamérica y partes del Caribe y el norte de Sudamérica se esperan condiciones más secas de lo normal, sequías prolongadas y temperaturas extremas que afectan especialmente al Corredor Seco. En otras zonas de Sudamérica podrían registrarse lluvias intensas e inundaciones. FEWS NET ya advierte que la combinación de déficit de lluvias, precios elevados de combustibles y fertilizantes, y presiones macroeconómicas está reduciendo los rendimientos de los pequeños agricultores y la demanda de mano de obra agrícola en varios países de la región.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado también sobre riesgos sanitarios asociados: aumento de enfermedades transmitidas por vectores, por el agua y por los alimentos, golpes de calor, impactos respiratorios por incendios forestales y posibles interrupciones en los servicios de salud, especialmente entre poblaciones en situación de pobreza, migración o desplazamiento.

Acción anticipatoria: de la reacción a la prevención

El PMA está intensificando sus planes de preparación y respuesta. Desde mayo de 2026 ha activado planes de acción anticipatoria en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador, destinando más de 14 millones de dólares para apoyar a medio millón de personas. En total, la agencia cuenta con planes activos en más de 50 países y trabaja en coordinación con la FAO, OCHA y otros socios.

En junio de 2026, la FAO y el PMA lanzaron un llamamiento conjunto de acción anticipatoria por 202 millones de dólares para proteger a casi 9 millones de personas en 22 países prioritarios entre junio de 2026 y marzo de 2027. En América Latina y el Caribe, los países incluidos son Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Venezuela. La región requiere 33 millones de dólares para proteger a 1,1 millones de personas; la brecha de financiamiento aún es considerable.

Las medidas incluyen asistencia en efectivo, distribución de semillas resistentes a la sequía o a las inundaciones, protección del ganado, sistemas de captación y almacenamiento de agua, infraestructura de protección contra inundaciones y difusión de alertas tempranas. El objetivo es evitar que las comunidades pasen de la adaptación a la crisis.

Un contexto ya frágil

América Latina y el Caribe ya enfrentaba desafíos estructurales. Según datos previos de las agencias de la ONU, más de 33 millones de personas padecen hambre y 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave. El continente concentra el 22 % de las pérdidas agrícolas globales por desastres. El Niño 2015-2016 afectó la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas en el mundo; las proyecciones actuales indican un impacto comparable o superior en un contexto de conflictos, inestabilidad económica y crisis climáticas recurrentes.

La cobertura original de EFE Verde y medios regionales coinciden en que la ventana de oportunidad para actuar es estrecha. “Las inundaciones y sequías severas pueden llevar rápidamente a las comunidades de la adaptación a una situación de crisis”, reiteró Skau.

Gobiernos, agencias humanitarias y donantes enfrentan ahora el reto de movilizar recursos suficientes antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad. La diferencia entre una respuesta temprana y una reacción tardía podría traducirse en millones de vidas y medios de subsistencia protegidos… o perdidos.

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