Mientras el gobierno interino de Venezuela continúa excarcelando a algunos presos políticos bajo presión internacional, la organización no gubernamental Foro Penal reportó la incorporación de 14 nuevos casos en apenas una semana, lo que reactiva el fenómeno conocido como “efecto puerta giratoria”. Esta dinámica, documentada desde hace años, consiste en liberar a algunos detenidos mientras se arresta a otros, manteniendo un nivel sostenido de represión política.
Según el balance actualizado al 27 de julio de 2026, Venezuela cuenta con 379 presos políticos. De ellos, 157 ya han sido condenados y 222 permanecen en prisión preventiva sin sentencia firme. En la última semana se excarcelaron tres personas, pero los 14 nuevos casos reportados compensan ampliamente esas liberaciones. Del total, 353 son hombres, 26 mujeres, 219 civiles y 160 militares; además, 40 tienen nacionalidad extranjera.
El director de Foro Penal, Alfredo Romero, acuñó el término “puerta giratoria” hace años para describir esta estrategia de control: “unos salen de la cárcel y otros entran”. El mecanismo genera una apariencia de flexibilidad o progreso humanitario, pero en la práctica mantiene a un grupo significativo de personas privadas de libertad por motivos políticos.
Contexto de las liberaciones y las nuevas tensiones
En los primeros meses de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro y el establecimiento de un gobierno interino, se registraron cientos de excarcelaciones. La administración de Donald Trump condicionó el levantamiento de sanciones y el apoyo al proceso político a avances concretos en derechos humanos, incluyendo la liberación de presos políticos. Se promulgó una ley de amnistía y figuras como Delcy Rodríguez recibieron alivio sancionatorio como gesto de reconocimiento.
Sin embargo, el número de presos políticos, que llegó a bajar de los 500, se ha estabilizado recientemente alrededor de los 370-390. El reporte de Foro Penal del 30 de julio evidencia que la “puerta giratoria” se reactiva, incluso en medio de la emergencia humanitaria causada por los terremotos del 24 de junio, que afectaron varias instalaciones penitenciarias. Familiares y organizaciones han exigido liberaciones masivas como medida humanitaria y acceso independiente a los centros de detención.
Historia de un mecanismo recurrente
El efecto puerta giratoria no es nuevo. Ya en 2016 y 2017, Foro Penal documentó gráficamente cómo las liberaciones eran compensadas rápidamente con nuevas detenciones arbitrarias. Esta práctica ha sido denunciada por la propia organización y por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En el pasado, afectó a estudiantes, activistas, periodistas, militares disidentes y ciudadanos comunes que expresaron opiniones contrarias al gobierno. Muchas detenciones se producen sin orden judicial o bajo acusaciones vagas relacionadas con “conspiración” o “incitación al odio”.
Implicaciones actuales
La reactivación de este ciclo ocurre en un momento delicado: Venezuela busca estabilización política y económica tras los cambios de 2026, mientras enfrenta una crisis humanitaria agravada por los sismos. Nuevas detenciones arbitrarias no solo contradicen el espíritu de las amnistías y los compromisos con Estados Unidos, sino que también erosionan la confianza en cualquier proceso de reconciliación.
Foro Penal ha verificado 19.171 detenciones políticas desde 2014, con más de 14.000 excarcelaciones asistidas y más de 11.000 personas aún bajo medidas restrictivas. La persistencia de la “puerta giratoria” sugiere que, más allá de los números totales, la represión selectiva continúa como herramienta de control.
Organizaciones de derechos humanos insisten en que la única salida real pasa por la liberación incondicional de todos los presos políticos, el cese de las detenciones arbitrarias y el respeto al debido proceso.


