Migrar no exime de respetar la ley: Arcadia Foundation aplaude al gobierno ecuatoriano por expulsión de venezolanos que quebrantaron el orden jurídico

Migrar no exime de respetar la ley: Arcadia Foundation aplaude al gobierno ecuatoriano por expulsión de venezolanos que quebrantaron el orden jurídico

Arcadia Foundation condena la conducta de los ciudadanos venezolanos que, en Ecuador, decidieron convertir en espectáculo público su desprecio por las normas del país que los recibe.

No hay nada admirable en desafiar una ley, burlarse de ella ante una cámara o presentar como astucia lo que no es más que irresponsabilidad. Mucho menos cuando quien actúa de esa manera pretende después ampararse en su condición de migrante.

Quien llega a otro país llega también a su orden jurídico.

Llega a sus reglas, a sus instituciones, a sus límites y a sus obligaciones.

No puede escoger cuáles cumple y cuáles desprecia.

Ecuador inició el proceso de deportación -por temas de seguridad- de cuatro ciudadanos venezolanos dedicados al servicio de reparto a domicilio, y quienes aparecen en un video en redes sociales en el que hacen referencia a una ley recientemente aprobada por la Asamblea Nacional (Parlamento), que regula la actividad.

En el video se escucha a los extranjeros comentar sobre la ley, se ríen y uno de ellos señala: “Si me deportan, me vuelvo a venir y sigo siendo ‘delivery’”.

En este caso, las autoridades ecuatorianas han actuado. Y han hecho bien.

Este domingo, el ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, reprodujo ese video en su cuenta de X, seguido por otro en el que se ve a los cuatro hombres junto a la Policía de Migración.

El video, acompañado por la advertencia de Reimberg de que “nadie está por encima de la ley”, termina con la aparición de la palabra ‘Deportados’.

La migración no convierte a nadie en inimputable frente a la ley. Tampoco otorga una licencia moral para transformar el incumplimiento en desafío público.

Arcadia Foundation ha levantado su voz muchas veces para denunciar violaciones de derechos humanos y actos que degradan la dignidad de los migrantes venezolanos.

Precisamente por eso también la levanta cuando son venezolanos quienes incurren en conductas que lesionan la convivencia, desafían el orden jurídico o comprometen el buen nombre de millones de compatriotas que viven y trabajan con decencia fuera del país.

No es la primera vez que lo hacemos.

Cuando Leonel Moreno, conocido como “Leito Oficial”, utilizó las redes sociales para promover conductas contrarias a la ley en Estados Unidos, Arcadia Foundation lo denunció ante las autoridades competentes.

Lo hicimos entonces por la misma razón que nos mueve hoy: defender a los venezolanos no significa encubrir a venezolanos.

La responsabilidad individual existe.

Y debe existir.

Durante más de dos décadas, Venezuela ha sufrido un deterioro que no ha sido únicamente económico ni institucional. También ha afectado la relación del ciudadano con la norma, con el mérito, con el esfuerzo y con la responsabilidad.

Cuando el poder premia la lealtad política por encima de la competencia, cuando el atajo desplaza al procedimiento y cuando la viveza termina considerándose una virtud, el daño termina penetrando en la conducta cotidiana.

Ese aprendizaje también hay que desmontarlo.

Venezuela no se reconstruirá únicamente con inversión, elecciones o instituciones nuevas.

También tendrá que reconstruirse en la conducta.

En el respeto por la norma.

En el valor del mérito.

En la responsabilidad por los propios actos.

En la comprensión de que convivir en una sociedad democrática exige algo elemental: aceptar que las reglas no existen sólo para los demás.

El venezolano que emigra tiene derechos.

Y tiene deberes.

Entre ellos, uno que no debería necesitar explicación:

  • Respetar el país al que llega.
  • Respetar sus leyes.
  • Respetar sus instituciones.
  • Respetar a quienes allí viven.

Y entender que cada conducta pública tiene consecuencias que muchas veces terminan pagando otros venezolanos que nada tienen que ver con ella.

Arcadia Foundation no confundirá jamás la defensa de los derechos humanos con la indulgencia frente a la irresponsabilidad.

La dignidad del migrante se defiende también exigiéndole responsabilidad.

Porque nadie honra su condición de ciudadano despreciando las reglas de la sociedad en la que ha decidido vivir.

administrator

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *