Antonio Ledezma denuncia la farsa de la amnistía

Antonio Ledezma denuncia la farsa de la amnistía

El ex alcalde de Caracas Antonio Ledezma denuncia que la dictadura chavista pretende que los presos políticos se arrodillen a pedir perdón por delitos que no han cometido para dejarlos en libertad.

Como ciudadano que ha dedicado su vida al servicio público y que hoy padece el rigor del destierro, me dirijo al país para fijar una posición inquebrantable ante la última maniobra de la ilegítima Asamblea Nacional, al pretender disfrazar de “reconciliación” lo que no es más que un intento de humillación pública.

Pedir perdón y arrodillado, por delitos que no se han cometido, es la vejación a la que jamás me someterán, porque los principios no se pactan y la dignidad no se subasta. Si es un suplicio la cárcel injusta y desgarradora la experiencia del exilio, asumir una culpa por imposición del régimen que nos ha hostigado, vendría a ser la mayor flagelación para quienes no nos hemos doblegado jamás.

Esta mal llamada “ley de amnistía” es un insulto a la memoria histórica de nuestra nación.

¿Acaso le pedirán a los padres de los estudiantes asesinados,  del inspector Óscar Pérez y de las decenas de presos políticos que murieron encarcelados, la exhumación de sus almas para que pidan clemencia? ¿Pretenden dejar que se pudran en sus crueles centros de torturas los militares y policías encarcelados por ser fieles a su juramento? ¿Quieren enterrar el derecho innegociable de exigir reparación de daños infligidos a las víctimas?

Una tiranía que ha pulverizado el Estado de Derecho no remediará sus acciones comprendidas en la metodología de un patrón de conducta calificado de terrorismo de Estado, “sancionando” normas mediatizadas.

La verdadera solución está en que se resignen entregando el poder que usurpan. Ustedes tienen las llaves de esas cárceles, terminen de abrirlas de “par en par”, tal, como tras bastidores, sumisamente se han comprometido con instancias de Estados Unidos.

Déjense de piruetas y maniobras para “arrastrar los pies”.

No nos engañemos. Ponerse “a derecho” ante los jueces sicarios -esos que disparan expedientes por encargo de la dictadura que los designa para semejantes desventuras— no es un acto jurídico, es una entrega moral.

Mi compromiso no es con un perdón tramposo que exonera a los tiranos, sino con la justicia verdadera que solo llegará con la libertad plena de Venezuela.

La historia no absuelve a los que claudican; la historia honra a los que resisten.

Antonio Ledezma

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