El senador republicano acusó a la dirigente chavista de formar parte de la estructura represiva del régimen venezolano, exigió la liberación de los presos políticos y reclamó elecciones “libres y justas” en Venezuela.
El senador republicano Rick Scott endureció este fin de semana el tono de Washington hacia el poder venezolano al desconocer públicamente a Delcy Rodríguez como presidenta y describirla como “la jefa de un cártel”, en unas declaraciones que vuelven a colocar el foco sobre la legitimidad política del chavismo, la situación de los presos políticos y la presión internacional para convocar elecciones.
Scott vincula directamente a Rodríguez con la estructura represiva del oficialismo venezolano. “Fue parte del régimen Maduro, fue parte de las cámaras de tortura, fue parte de lo que hicieron a los prisioneros políticos”, afirmó el senador, uno de los dirigentes republicanos más activos en la agenda latinoamericana del Senado estadounidense.



Las declaraciones se producen en un momento de creciente tensión política alrededor de Venezuela. La oposición insiste en que el país atraviesa una deriva autoritaria acelerada, mientras organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos mantienen denuncias sobre detenciones arbitrarias, persecución política y restricciones a las libertades civiles. Scott retomó precisamente ese eje al exigir la liberación de “todos los prisioneros políticos” y reclamar “elecciones libres y justas” en Venezuela.
El pronunciamiento también refleja un cambio de clima dentro del Partido Republicano respecto a Caracas. Durante años, la política estadounidense hacia Venezuela osciló entre sanciones, negociaciones parciales y aperturas condicionadas por intereses energéticos y migratorios. Sin embargo, figuras republicanas como Scott han endurecido nuevamente el discurso, especialmente después de las críticas a los procesos electorales venezolanos y al papel creciente de Rodríguez dentro del aparato de poder chavista.
Aunque Scott afirmó que “debería ser una elección de la gente de Venezuela” decidir quién gobierna el país, dejó claro que, a su juicio, el actual liderazgo no ofrece garantías democráticas. “Creo que elegirán a alguien que se preocupe por ellos, no a alguien que los ponga en la cárcel por sus posiciones políticas”, sostuvo.
La figura de Delcy Rodríguez ha ganado peso político en los últimos años dentro del círculo de Nicolás Maduro. Además de su rol institucional, se ha convertido en una de las principales operadoras internacionales del chavismo, interlocutora en negociaciones económicas y pieza central en la estrategia para contener el aislamiento diplomático del gobierno venezolano. Precisamente por ese protagonismo, sectores opositores y dirigentes estadounidenses la consideran una de las responsables directas de la continuidad del modelo político instaurado por el chavismo.
Las palabras de Scott llegan además en medio de nuevas denuncias sobre la existencia de cientos de presos políticos en Venezuela. Organizaciones como el Foro Penal han advertido que las detenciones por motivos políticos continúan y que el sistema judicial venezolano sigue funcionando bajo fuertes condicionamientos políticos. El senador republicano utilizó ese contexto para insistir en que sin garantías democráticas y sin liberación de detenidos políticos, Venezuela seguirá siendo un factor de inestabilidad regional.
El endurecimiento del discurso estadounidense coincide también con el debate electoral venezolano y con las presiones internacionales para que cualquier eventual proceso electoral cuente con observación independiente, participación opositora real y condiciones competitivas. En Washington persiste la percepción de que la estabilidad hemisférica, la migración y la seguridad regional están directamente conectadas con la evolución de la crisis venezolana.
Scott resumió esa visión en términos geopolíticos y económicos: “No tendremos un país que sea un gran aliado para Estados Unidos. No tendremos un país en el que las personas puedan invertir”.



