Maryam Rajavi llama a la unidad frente al régimen clerical y reclama respaldo internacional a una transición democrática
Atalayar /
El Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI) anunció la constitución de un gobierno provisional con el objetivo de “transferir la soberanía al pueblo de Irán” y avanzar hacia el establecimiento de una república democrática basada en su plan político de diez puntos.
El anuncio fue acompañado por un mensaje público de Maryam Rajavi, presidenta electa del NCRI, dirigido a la población iraní para el periodo de transición. En su declaración, Rajavi sostuvo que Irán atraviesa “mayor dolor y destrucción” bajo lo que definió como un “fascismo religioso”, e instó a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, a proteger a la población civil, incluidos niños y ancianos, en el actual contexto de tensión.
Rajavi apeló a la “unidad y cohesión” frente al régimen clerical y también frente a lo que calificó como “remanentes del fascismo monárquico”, en referencia a sectores que abogan por una restauración del antiguo sistema previo a 1979. Asimismo, aludió al conflicto vinculado a los programas nuclear y de misiles del régimen, y pidió a todas las partes implicadas que extremen la cautela para evitar daños a la población y a las infraestructuras civiles.
El NCRI precisó que el gobierno provisional se basa en el denominado plan de diez puntos, presentado por Rajavi como hoja de ruta para el futuro político del país. Según la organización, esta propuesta ha recibido el respaldo de más de 120 antiguos jefes de Estado y de Gobierno y alrededor de 4.000 parlamentarios en todo el mundo.
El Plan de 10 puntos para el futuro de Irán
- Rechazo del velayat-e faqih (la regla clerical absoluta) y afirmación de la soberanía del pueblo en una república fundada en el sufragio universal y el pluralismo.
- Libertad de expresión, libertad de partidos políticos, libertad de reunión, libertad de prensa e internet; disolución del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), de la Fuerza Qods, de los grupos parapoliciales vestidos de civil, del Bassij, del Ministerio de Inteligencia, del Consejo de la Revolución Cultural y de todas las patrullas e instituciones represivas presentes en ciudades, pueblos, escuelas, universidades, oficinas y fábricas.
- Compromiso con las libertades y derechos individuales y sociales conforme a la Declaración Universal de Derechos Humanos; eliminación de todos los organismos encargados de la censura y la inquisición; búsqueda de justicia para los presos políticos masacrados; prohibición de la tortura y abolición de la pena de muerte.
- Separación entre religión y Estado, y garantía de libertad de religiones y credos.
- Igualdad plena de género en los ámbitos político, social, cultural y económico, con participación equitativa de las mujeres en el liderazgo político; abolición de cualquier forma de discriminación; derecho a elegir libremente la vestimenta; derecho a contraer matrimonio y divorciarse libremente, así como a acceder a educación y empleo; prohibición de toda forma de explotación contra la mujer bajo cualquier pretexto.
- Establecimiento de un sistema judicial independiente conforme a estándares internacionales, basado en la presunción de inocencia, el derecho a la defensa, el derecho de apelación y el derecho a un juicio público; plena independencia de los jueces; abolición de la ley Sharia impuesta por los mulás y disolución de los Tribunales Revolucionarios Islámicos.
- Autonomía y eliminación de dobles discriminaciones contra las nacionalidades y etnias iraníes, en consonancia con el plan del NCRI para la autonomía del Kurdistán iraní.
- Justicia e igualdad de oportunidades en el empleo y el emprendimiento para todos los habitantes de Irán dentro de una economía de libre mercado; restauración de los derechos de trabajadores manuales, agricultores, enfermeras, empleados administrativos, profesores y jubilados.
- Protección y rehabilitación del medio ambiente, gravemente deteriorado bajo el régimen de los mulás.
- Un Irán no nuclear y libre de armas de destrucción masiva; promoción de la paz, la convivencia y la cooperación internacional y regional.
En su mensaje, Rajavi también llamó a miembros de las fuerzas armadas iraníes a situarse “del lado del pueblo” e instó a los cuerpos encargados de preservar el régimen a deponer las armas. Finalmente, afirmó ante la comunidad internacional que “solo el pueblo de Irán posee la legitimidad para determinar el futuro político del país” y rechazó cualquier solución impuesta desde el exterior. “Irán no es su régimen; Irán es su pueblo”, concluyó.
Batalla naval asimétrica
Óscar Gutiérrez Garrido
El mayor despliegue naval de Estados Unidos desde la invasión de Irak hace 23 años ha permitido a Washington asestar un duro golpe a la Armada de la República Islámica de Irán. Más allá de las cifras que bailan en boca del presidente estadounidense, Donald Trump, se estima que su ejército ha destruido en torno a medio centenar de barcos iraníes, entre ellos la fragata IRIS Dena, torpedeada al sur de Sri Lanka el pasado día 4.
Según cifras del centro de análisis CSIS, Estados Unidos ha enviado a Oriente Próximo a cerca del 40% de sus barcos operativos (16 buques de guerra más los portaviones Gerald Ford y Abraham Lincoln). Una muestra de fuerza excepcional que, no obstante, puede resultar insuficiente ante la represalia asimétrica de Teherán.
Este miércoles, varios proyectiles han impactado y dañado tres cargueros en el estrecho de Ormuz, el paso de agua que separa la costa iraní de la de algunos de sus vecinos del Golfo. Se desconoce por el momento el origen de una munición que sin duda ha añadido mayor estabilidad a la vía por la que circula en torno a un 20% del crudo que se comercia en el mundo. Sea Teherán o alguno de sus aliados en la región, los ataques inciden en la vulnerabilidad del estrecho, al tiempo que dan muestra del potencial de bombardear objetivos civiles para lograr un fin militar.
La tensión en el paso de Ormuz, en el que el tráfico de los cargueros se ha reducido notablemente desde el inicio del ataque a Irán el pasado 28 de febrero, afecta directamente al precio del petróleo, que supera los 100 dólares el barril de Brent, y, por tanto, el devenir económico. Es por esto que Trump amenazó este martes con responder con fiereza contra la República Islámica en caso de encontrarse en aquellas aguas una sola mina (algo que ya sucedió en la guerra del Golfo de los ochenta).
El Centcom (mando estadounidense con competencias militares en la región) informó ayer de que había destruido 16 buques minadores de Irán en Ormuz. El macrodespliegue militar de Washington cuenta con buques de guerra desminadores, pero cualquier escenario en el que Irán sembrara de minas las aguas del golfo de Omán sería un torpedo a esta vía comercial, que quedaría prácticamente paralizada, como sucedió con la salida al mar Negro desde la costa de Ucrania en el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 —fuentes citadas por la cadena CNN han informado de que la Armada iraní, lo que queda de ella, ya ha empezado a minar las aguas—.
Estados Unidos estudia también la posibilidad de prestar escolta a los cargueros —también en esto ha habido mensajes contradictorios en el seno de la Administración—, pero el riesgo es máximo. Los barcos —una media de 45 al día en tiempos de paz— transitan por un estrecho con un ancho navegable que no llega a los cuatro kilómetros, por lo que el margen de maniobra es escaso y el riesgo de ser blanco fácil para lanzamiento de misiles y drones demasiado elevado.



