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Todos los días, un niño sufre algún tipo de abuso y por terror se inhibe de denunciarlo. Así lo demuestran las estadísticas más recientes sobre el drástico crecimiento del número de víctimas durante estos últimos años.

Desde que tenía 9 años de edad, constantemente me preguntaba: ¿Qué se estará haciendo al respecto? Si hay tantos gobiernos, instituciones y corporaciones abordando este tema, ¿cómo es que la situación se pone peor? y para mí, la respuesta era muy simple: Todos y cada uno de esos sectores estaban y, aún hoy, siguen tratando de resolver el tema desde el punto de vista de los “adultos” o de los “expertos”, pero jamás lo han hecho desde el punto de vista de nosotros los niños que, lamentablemente, hemos sido abusados.

Siendo yo misma una víctima no sólo de abuso sexual, físico y verbal, sino para colmo, también víctima de acoso escolar “bullying”, pensé en miles de formas y maneras en las que hubiese querido ser ayudada. Fue así como concebí la idea de crear una aplicación para teléfonos inteligentes que atacara directamente este problema, sin necesidad de una confrontación directa o cara a cara con el agresor.

Hoy en día y más en una generación como la mía, la tecnología se hace parte de casi todas las cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana y qué decir de las generaciones que están por venir. Nosotros nos centramos en tecnologías de punta y por ello consideré que ese era el camino ideal para ofrecer a los niños abusados o a los testigos de esos abusos una herramienta tecnológica que canalizara la denuncia. Con esta herramienta, ellos no sólo podrán capturar la evidencia por ellos mismos de una manera innovadora, sino que mejor aún, podrán denunciar tales hechos de manera confidencial y anónima con tan sólo hacer un click… Así, quienes en el pasado, a pesar de haber tenido la voluntad de denunciar tales abusos se pudieron inhibir por miedo a las retaliaciones, ahora podrán hacerlo con la tranquilidad que le ofrece esta herramienta.

Durante mis años de estudio en primaria y secundaria, me resultaba inútil encontrar ayuda en el cuerpo de profesores porque ellos siempre hacían que las cosas se pusieran peor de cómo estaban. Cuando reportaba CUALQUIERA de estos asuntos; ellos SIEMPRE encontraban la más mínima excusa para colocarme en la misma posición de culpabilidad que el agresor, cuando realmente era yo la VÍCTIMA. La mayoría de las víctimas de acoso escolar “bullying” tratamos de defendernos verbalmente por nosotras mismas, pero desde la perspectiva de los colegios esas acciones lo convierten a uno en otro perpetrador o provocador de acoso escolar. Esta circunstancia, complica el tema, dando a los agresores más impunidad e incentivos para continuar con sus abusos al poder escabullirse sin consecuencias efectiva alguna en su contra. Como resultado final, las víctimas preferimos soportar el dolor, la tristeza, las vejaciones y humillaciones en total silencio y permitir que el acosador “bully” continúe, ya que no encontramos manera de zafarnos de allí sin sufrir serias consecuencias.

La aplicación que bauticé como Voice of Children (VoCH) segura estoy será la herramienta que ayudará a millones de niños abusados a escapar de esta aberración que cada día se expande como una epidemia y más allá de eso, servirá para recordarles que no están solos…

Sofía Carmona