#1 Nuevo Año, nuevos retos

La lucha por la democracia, su promoción y fortalecimiento, como un derecho humano individual y colectivo, único espacio en el que además se pueden ejercer todos los derechos humanos, fue nuestra constante este Año 2017, un Año de avances, es cierto, aunque no exento de dificultades, ante la actitud de algunos gobiernos de detener su impulso.

 

Las elecciones en Chile, sus resultados y la postura de todas las fuerzas políticas ante la lucha democrática es el mejor reflejo del avance de la democracia en la región. El triunfo de Sebastián Piñera y la disposición inmediata de la oposición y del gobierno de Michelle Bachelet para enfrentar los retos comunes, muestran la consolidación política de un país que hace unas décadas estaba sometido a una de las más feroces dictaduras militares de la región.

 

Las elecciones en Honduras muestran también la madurez de un pueblo y la solidez de un sistema democrático que se consolida, pese a los intentos de algunos sectores radicales, apoyados desde el exterior, de desconocer la reelección del presidente Juan Orlando Hernández. Los resultados electorales fueron producto de un proceso transparente y justo, pero ello no obvia que para fortalecer el sistema democrático y no solamente en Honduras, se reconozca y se promueva la alternabilidad en el poder como esencial a la democracia misma y que se tomen todas las acciones para que en todos los países se adopten medidas efectivas para impedir la relección indefinida, dejando abierto el espacio a nuevos liderazgos.

 

La democracia en Perú, pese a las dificultades y a los errores, se vio fortalecida tras la decisión del Parlamento peruano de no declarar la vacancia presidencial, un proceso difícil, con enormes costos políticos para el presidente Kuczynski, pero que permitirán la rectificación y las coincidencias políticas necesarias en favor de la estabilidad política, económica y social del Perú.

 

En Brasil, la situación política avanzó favorablemente, pese a los escándalos de corrupción que afectaron su estructura política interna y la de todos los países de la región, especialmente en Perú, Ecuador, México y Venezuela en los cuales las acciones corruptas de la empresa Odebrecht habrían invadido el sector político y empresarial en todos los niveles.

 

La solidez del gobierno del presidente Mauricio Macri, en Argentina, se ha manifestado también este año, más en su lucha contra la corrupción y por la recuperación de una economía hipotecada por un populismo que marcó la década pasada en la región, prácticas y políticas que minaron y debilitaron el sistema, abriendo el espacio a la pobreza y por ende a la desestabilización y el descontento.

 

Avances, sin duda, retrocesos también incuestionables. Debemos lamentar las pretensiones de Evo Morales, en Bolivia, de perpetuarse en el poder, rompiendo el principio de la alternabilidad necesaria para garantizar la democracia; y, la torpe insistencia de Nicolás Maduro, en Venezuela, en desconocer las reglas democráticas, la Constitución y las instituciones del Estado, imponiendo poderes creados por ellos, como la ANC y políticas que contrarían el deseo y las aspiraciones de los venezolanos. Un régimen que, además, lamentablemente, insiste en practicar una política sistemática de represión, persecución y de violación generalizada de los derechos humanos.

 

El 2018 será un Año de retos, de acciones, en todas partes, para fortalecer la democracia y allí estará siempre presente Arcadia como Fundación sin fines de lucro que lucha por ella y por la erradicación de la corrupción y de la impunidad como una debilidad del sistema político en la región.

 

 

Por Robert Carmona-Borjas

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5 months ago
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