PUEBLA, MÉXICO.- “¿Pastor, por qué no me destripó el tren mejor?, mire ya no sirvo para nada”, así comienza el desgarrador relato del menor hondureño Ángel David Quintanilla Sánchez tras sufrir la amputación de pierna derecha y mano izquierda en el peligroso tren “La Bestia”. Con apenas 12 años entiende la magnitud de su tragedia.