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Two Premises: Unit and Transparency
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Author: The Arcadia Foundation
Posted: October 27, 2009 11:07 AM

Robert Carmona-Borjas in Globovision, El Heraldo:

El cambio se avecina, a pesar de una aparente desunión de la dirigencia opositora, promovida más bien por los situacionales oficialistas y de todas las trampas que se están montando en el sistema electoral venezolano. El régimen entró en coma, según los resultados de la mayoría de las encuestas. Los venezolanos rechazan el proyecto personalista y disparatado de Hugo Chávez, tanto como los hondureños, el retorno del legal y legítimamente sustituido Manuel Zelaya. El liderazgo de Chávez está cuestionado, no sólo por la mayoría de los venezolanos que han expresado su rechazo, sino en sus propias filas, hoy minoritarias, en donde se ven renuncias y saltos de talanquera.El desprestigio del régimen se funda en el rotundo fracaso de las políticas “revolucionarias” que han venido acabando con la economía del país, con las instituciones y con la necesaria convivencia armoniosa entre los venezolanos. Eso tiene un costo altísimo y así se recoge en todas las encuestas.

Las políticas económicas, de salud, de educación, principalmente, han sido desastrosas.

En días pasados, el fracasado y trasnochado Giordani, después de defender sus políticas y calificarlas de exitosas, durante meses, reconoce ahora, cínicamente, que han fracasado, que el aparato productivo no ha reaccionado. Un descaro, una burla, que merece un absoluto repudio.

La salud y la educación han sido quizás las debilidades mayores del régimen. Los planes presentados y ejecutados no han dado resultado, sólo han tenido éxito para algunos que se han enriquecido descaradamente. No ha habido una respuesta estructural a la crisis en estos sectores, solamente paliativos insuficientes pero muy costosos.

Afuera, ni hablar. Sólo albistas tarifados dicen apoyarlo. Ya hay mucha prudencia en el apoyo que brindan, de parte de Lula, Bachelet y hasta de la pareja Kirchner. La injerencia en los asuntos internos de los demás países y sus relaciones con grupos terroristas y gobiernos forajidos, han generado una enorme desconfianza afuera.

Los revolucionarios bolivarianos han tergiversado los valores y principios fundamentales que regulan las relaciones internacionales. Posiciones contradictorias, ambiguas, han generado una mayor desconfianza. Por una parte, piden el respeto del principio de la autodeterminación de los pueblos, pero desconocen la voluntad de los venezolanos que no quieren el proyecto presentado por ellos, como también desconocen la voluntad de la mayoría de los hondureños que no quieren el retorno de Zelaya.

El régimen se acaba lentamente, dejando a su paso el mayor daño que se ha hecho a la república en su historia. Esto, sin embargo, no parece suficiente para que en el 2010 cambie la composición de la Asamblea Nacional en Venezuela, con mayoría democrática; y, se produzca un cambio de gobierno en el 2011. Para ello resulta indispensable, en primer lugar, la unidad de la oposición y luego, la transparencia absoluta del proceso electoral.

En efecto, es indispensable que se presenten listas de candidatos de consenso, designados por los votantes y no por las cúpulas partidistas que bastante daño han causado hasta ahora. No importa el sistema de selección de los candidatos, solo que los mismos respondan a los deseos de la mayoría de los electores.

Por otra parte y esta es la herramienta principal del disminuido chavismo, el sistema electoral debe abrirse, debe ser vigilado y controlado por todos, sin que existan espacios exclusivos para el oficialismo. Las listas, las salas, el conteo deben ser abiertos a todo público, a los vigilantes del proceso, nacionales y extranjeros. ¿Si no hay nada que esconder, por qué se han negado hasta ahora a abrir toda la información antes, durante y después de las elecciones? El manejo de los desplazamientos de una jurisdicción a otra puede enturbiar el proceso.

El régimen debe ver con terror que la comunidad internacional puede presionar para que se hagan elecciones libres y transparentes. En Afganistán, la presión internacional logró, pese a todo el poder de los gobernantes, que se revirtiera el fraude electoral, lo que motivó una nueva vuelta en las elecciones. Claro, Afganistán no tiene la riqueza petrolera que tiene Venezuela y los tramposos son más fácilmente castigados que acá. La petrochequera tiene peso y para muestra, los Zapateros, Moratinos y otros que cobran, sin importarle los derechos humanos ni las libertades fundamentales, menos el sufrimiento del pueblo.

Le corresponde a la oposición organizada presionar para que se abra el sistema y se haga transparente, para que pueda garantizar los resultados y el respeto de la voluntad popular. Desde ahora debe plantearse una revisión previa, con la presencia de observadores internacionales. Es más importante prevenir que protestar ex post facto.

De manera que no sólo basta que pierda el régimen, el chavismo minoritario hoy, sino que gane la mayoría.

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